Catorce militares de EEUU fallecieron ayer cuando el helicóptero en el que viajaban se estrelló en el norte de Irak, informó su ejército, mientras que un suicida hizo estallar un camión cargado de explosivos en un mercado, lo que provocó 24 muertos.
Paralelamente, el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki, acusado en Washington y en Bagdad de ser incapaz de reconciliar los diferentes grupos políticos y étnicos para estabilizar su país, recibió una nueva muestra de apoyo del presidente estadounidense George W. Bush.
“El primer ministro Maliki es un buen tipo, un buen hombre, con un trabajo difícil, y yo lo respaldo”, dijo Bush en un discurso en Kansas City (centro), tratando de despejar cualquier sensación de que Washington se estaba distanciando del atribulado gobierno de Bagdad.
Bush pareció mostrarse crítico con Maliki el día anterior. “Si el gobierno no responde a las exigencias de los ciudadanos, éstos deberán cambiar de gobierno”, dijo el martes, admitiendo “frustración” por el porvenir de Irak.
“No le incumbe a nadie imponer plazos al gobierno iraquí”, respondió el miércoles el primer ministro iraquí, durante una visita a Damasco (Siria).
En un comunicado, el ejército de EEUU anunció el accidente, uno de los más graves desde la invasión de Irak en 2003. “Dos helicópteros UH-60 Blackhawk efectuaban una misión nocturna, uno de ellos se estrelló. A bordo viajaban cuatro miembros de la tripulación y 10 pasajeros”.
“Las primeras informaciones apuntan a que el aparato sufrió un incidente técnico. No hay indicios de disparos enemigos”, agregó el comunicado militar.
Poco después, un suicida estrelló un camión con explosivos contra un puesto de policía en el mercado de Baiji. Bagdad, AFP