“Los bolivianos somos miedosos, por eso les pido que pierdan el miedo”.
En una entrevista en Washington DC, la carismática actriz boliviana habla acerca de sus trabajos y proyectos en actuación.
Entrevista: Armando Morales. Fotos: Gary Zambrana. Vestuario: Rosita Hurtado
Sentada junto a su hermana, Carla Ortiz saborea una rica salteña en el restaurante Tutto Bene en Washington DC y conversa con La Razón, mientras el dueño del restaurante le prepara diferentes platillos bolivianos para que los deguste, pues ella necesitaba recuperar fuerzas. La noche anterior había sido larga, ya que la actriz fue la invitada de honor en el homenaje a los 182 años de la Independencia de Bolivia, preparado por el Círculo de Comunicadores Bolivianos (Cicobol).
Esa noche, Carla se sacó fotografías con cuanta persona se le acercaba y firmó autógrafos, sobre todo a niños y ancianos. Vestía un traje de Rosita Hurtado.
Muchos bolivianos que radican en este país conocen de la trayectoria de Carla Ortiz. Saben que ella fue actriz de telenovelas en México y estuvo muchas veces en el programa de entretenimiento Sábado Gigante.
Pero el recuerdo más cercano es la película ´Los Andes no creen en Dios´. Desde ese momento, los Andes creen en Carla.
En el homenaje, ella se robó el cariño de la gente e incluso bailó la cueca. Y cuando le tocó hablar, gritó ´unidad y unidad´, lo que arrancó los aplausos de los más de 500 asistentes al teatro.
Primera vez que los bolivianos te recibieron con tanta emoción en los Estados Unidos. ¿Qué has sentido al ver tanta gente que quería saludarte y pedirte un autógrafo? Me emocioné mucho, sentí hermandad, cariño y un sentimiento de unidad fuera de nuestro país. Escuché varios acentos de personas que son de diferentes regiones de Bolivia.
¿Cómo se da tu visita al área metropolitana de Washington DC? Conozco a varios miembros de Cicobol y gracias a una invitación llegué para participar de este Homenaje a Bolivia. Antes quise venir a Washington DC, pero no se pudo. Dije que tenía que ser este año porque más adelante voy a estar ocupada.
¿En qué nivel de tu madurez actoral te encuentras? Espero no ser yo quien responda esa pregunta, sin embargo, pienso que recién estoy comenzando como actriz y ahora es el punto de partida. Creo que he logrado madurar en varias etapas y estoy muy contenta con lo que he conseguido. Tomé la decisión de dejar de grabar telenovelas en México y ahora me aboco a hacer más películas y trabajo conduciendo un programa de Tv en Los Ángeles.
¿Crees que fue una buena decisión dejar de hacer telenovelas? Sí, para hacer novelas inviertes mucho tiempo, en cambio para filmar películas te lleva entre 30 días a tres meses, previa preparación del proyecto.
¿Qué es lo mejor de haber protagonizado Los Andes no creen en Dios? Esta película me dio la oportunidad de trabajar con Antonio Eguino, uno de los mejores directores bolivianos. Me gustó ser parte de una producción histórica. Conocí lugares espectaculares de nuestro país y pude tratar a la gente boliviana de Uyuni y Pulacayo. Además tuve que subir 10 kilos para interpretar a la chola Claudina, que es la encarnación de la sexualidad y sensualidad femenina. Aprendí a bailar cueca... En general ha sido un trabajo fuerte. Mi sueño fue ser actriz y ahora lo logré.
Después de la última película, ¿qué puertas se han abierto? Es una película que entra a nivel elitista de festival. En Estados Unidos la han visto muchos directores y ahora voy a trabajar haciendo algunas producciones.
¿Qué otra película terminaste? Hice la interpretación de una ñusta, Cusirimay, en la película del director chileno Sebastián Alarcón. La película se llama ´El desorejado´. Es una producción rusa-chilena y soy la primera boliviana que filmó una película chilena y en suelo chileno, que antes era de Bolivia. Estuve en San Pedro de Atacama y todo fue emocionante.
¿En qué proyectos estás ahora? Tengo una preproducción. Aunque no tengo tanta experiencia en producción, estoy enfocando parte de mi tiempo en este trabajo de series americanas. No puedo revelar nada hasta que firme el contrato.
¿Qué le falta a Bolivia para tener más actrices como Carla? Arriesgarse más y que la gente no busque hacer un trabajo por la fama. Primero que hagan bien su trabajo y la fama vendrá solita. Los bolivianos somos miedosos y por eso les pido que pierdan el miedo, así como los miles de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos para trabajar.
Escuchamos que tienes otra faceta. Una mujer filántropo. Habla un poco de ello. Mi familia y yo tenemos una fundación que se llama Oporto Fundation en honor a mi abuelo. Tenemos mucho tiempo trabajando en ello, somos ocho hermanos y queremos patrocinar a los comedores de niños que no tienen recursos económicos. Ayudamos a gente que no puede pagar comida y ya estamos a punto de firmar un cheque para que los niños en Cochabamba tengan todo el año leche gratis en su desayuno. Queremos que los niños dejen la calle. En septiembre daremos el cheque para los niños necesitados.
¿Qué se puede hacer para que en el corto plazo se venda mejor la imagen de Bolivia en la parte actoral? Necesitamos que los bolivianos recuperemos nuestra identidad, sepamos y asumamos quiénes somos. Hay que educar mejor a nuestra gente a través de la televisión. Qué lindo sería que las personas del exterior conozcan a los yatiris o las culturas existentes en el país. Este es el momento de que la parte indígena nos eduque a todos. Sería bueno que también haya intercambio de actores, que los Kjarkas, por ejemplo, toquen en un evento grande como el Gramy. Es un reto imponer un tema a nivel mundial así como se hizo con la lambada. Necesitamos crear un proyecto turístico y que los muchachos hagan su viaje de promoción al interior del país, para así conocer nuestra esencia.
¿Es posible vender nuestro cine o nuestras historias a Hollywood? Si Dios quiere, la Virgen, la Pachamama y todos nuestros achachilas me permiten, ésta es mi misión. A eso me estoy dedicando y espero ver nuestro cine en Hollywood. ¡Sí se puede!, sólo necesitamos creer en nosotros. Ahora he conseguido el patrocinio para llevar adelante varios proyectos y todos me decían que era imposible. Pero todo es posible, sólo necesitamos cambiar la llave. Creo en los milagros.
¿En qué te ayudó o perjudicó ser boliviana? No me gusta responder esa pregunta, pero ser de Bolivia siempre abre un punto de conversación. El más culto piensa que Bolivia está debajo de Panamá. ¿Tienen autos en Bolivia o viven sobre los árboles?, preguntan. Entonces, hay 30 segundos para convencerles de lo maravilloso de nuestro país. Así dejo de ser Carla y me convierto en Bolivia.
¿Qué escena te costó interpretar? En la película Los Andes no creen en Dios, me costó mucho la escena de pasión.
¿Cual fue la escena más difícil de tu carrera? En la serie ´Al filo de la ley´, cuando interpreto a la madre que tiene que desconectar el aire de su niño enfermo. Me costó mucho porque yo no creo en la eutanasia. Tuve un dilema personal, pero la escena me valió una nominación.
¿Harías un desnudo otra vez? Como boliviana y como Carla no, en Bolivia tenemos mucho pudor, pero Claudina sí lo haría porque su personaje lo exige. Ella es símbolo de sensualidad y sexo. Espero estar mejor preparada en la próxima, para no dar tanto dolor de cabeza al director.
¿Qué es lo que más te preocupa de Bolivia? La falta de unidad y el pesimismo que arrastramos los bolivianos, muchos dicen que no va a mejorar la situación y no es así. Nos hace falta líderes que hablen por nosotros. Necesitamos tomar acciones y decisiones importantes. Muchos países nos han saqueado y violado, y ahora no seamos los propios bolivianos que hagamos eso con nuestro país. Nos toca entregarle algo a Bolivia. mía
Necesitamos que los bolivianos recuperemos nuestra identidad sepamos y asumamos quiénes somos.
el perfil Carla Alejandra Ortiz Oporto nació en Cochabamba el 2 de diciembre de 1978. A sus 13 años se incursionó en el modelaje. Estudió Artes Escénicas en Estados Unidos. Fue actriz de varias novelas mexicanas, además de varias películas. Actuó como Claudina en la película Los Andes no creen en Dios. Ahora conduce un programa de Tv en Los Ángeles.
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