Bolivia registra los mayores niveles de informalidad en América Latina y el Caribe, que son un síntoma de debilidades institucionales y, al mismo tiempo, limitan las oportunidades de crecimiento y bienestar social, según "Informalidad: Escape y Exclusión", un estudio del Banco Mundial, presentado ayer.
En el país, la informalidad laboral, entendida como el no registro en la seguridad social, afecta a cerca de 8 de cada 10 trabajadores y se da principalmente en empresas de entre 2 y 5 empleados, aunque también se da en empresas de mayor tamaño.
Guillermo Perry, jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, dijo que "para asegurar una reducción sostenida de la informalidad, especialmente en países como Bolivia, es necesario hacer hincapié en políticas enfocadas en mejorar las condiciones que impulsan la productividad y la expansión del sector formal y a hacer más atractiva la formalidad para las empresas y los trabajadores...”.