Mi abuela decía: “La política es cosa de hombres, sólo ellos saben de esas cosas”. Mi madre, que es del siglo pasado (es decir del siglo XX), pregonaba: “Hija, ni te metas en política; ese es un ambiente sucio, es de gente pícara y malintencionada”.
Lo cierto es que, para la sociedad del siglo pasado y también para la de la época actual, la cosa no cambia, se sigue sosteniendo que las mujeres no están capacitadas para ejercitar complicaciones ni para ser parte de la cadena que se va formando con cada eslabón de la política; esto si consideramos un eslabón como cada toma de decisión.
Sin embargo muchas mujeres en Bolivia estamos convencidas, ahora y en este siglo, que ese proceso de tomar decisiones y entretejer las situaciones para lograr el beneficio colectivo y la conquista o el ejercicio de los derechos de los humanos y de las humanas es cosa también de nosotras; el exigir que se nos tome en cuenta, pasando a codazos como lo hacíamos en el juego de básquetbol, con la meta bien clara de acertar un cesto, es también nuestro asunto. Como cuando analizamos y evaluamos qué comprar menos o qué No comprar para que la plata alcance y así satisfacer el hambre de todos y todas en la casa; estamos entendiendo que decidir y exigir de manera colectiva para beneficio de nosotras las mujeres -cosa que repercute en beneficio de toda la sociedad- es algo que mucho se parece a lo que ahora entendemos por “política”.
Atrás quedaron los conceptos de nuestras abuelas y también queremos dejar atrás los de nuestras madres, ya no le tenemos miedo a la política y hemos decidido que se escucharán nuestras voces, y se escucharán cada vez más fuerte a través de diferentes movimientos de mujeres como es el caso de AMUPEI (Articulación de Mujeres Por La Equidad y la Igualdad) y de otros grupos de mujeres que en Bolivia que también se están haciendo escuchar.
Este es el caso de la aprobación de la Ley en Contra del Acoso y la Violencia Política en Razón de Género este 4 de septiembre. Es un claro ejemplo de que ahora ya no nos callamos. En largas sesiones de trabajo se ha sometido el proyecto de ley a una revisión minuciosa. Y es que hay que asegurarse de que ella contribuya a la erradicación de las prácticas de violencia en contra de las mujeres. ¿Acaso nos vamos a quedar calladas cuando existen 19 denuncias en la gestión 2006 2007 solamente, de mujeres en cargos públicos, víctimas de violencia y acoso político que han sido atacadas e impedidas de cumplir su labor y el ejercicio de sus derechos políticos?
Más aún, en el caso del Beni, donde un indicador por demás elocuente es el proporcionado por la Corte Nacional Electoral (2004), el cual indica que, en relación a los departamentos de Bolivia, el Beni tiene el porcentaje más alto (19 %) de concejalas titulares que es el ejercicio de representación más próximo a la ciudadanía. ¡Los tiempos de callarse han quedado atrás!
“Esas mujeres están haciendo política… ¡cuidado!” ¿Será que estamos cansadas de vivir con el machismo agobiante y un obedecimiento sumiso y eterno?
Las mujeres se están metiendo en política, deben ser de extrema izquierda, dicen unos. Son de extrema derecha, dicen otros. No se confundan, las mujeres somos y nos reconocemos en nuestra diversidad ideológica y estamos en proceso de aprendizaje para la convivencia entre diferentes; no es que sólo queremos esto, sino que lo tomaremos: El derecho a decidir, y el derecho a exigir en todos los ámbitos (social, económico, cultural y político) para que el bienestar físico y mental de las humanas sea real y no disfrazado con un maquillaje de abnegadas y contentas.
Los perros ladran más fuerte ahora … es señal de que estamos por llegar… seguro que no nos morderán porque ellos son simplemente perros del hortelano, pero en este caso no hacen ni dejan hacer… ¡ya estamos preparadas!