La reina que usaba barba falsa decidió borrar todo vestigio de su paso por Egipto. Su momia, identificada por técnicas científicas, revela datos de esta poderosa mujer.
Se hacía llamar faraona. Vestía como varón y usaba una barba falsa. Temida y amada por su pueblo, Hachepsut fue la monarca más poderosa del antiguo Egipto.
Antes de morir, ordenó que se destruyan todos los vestigios de su reinado: el recelo ante sus múltiples enemigos, quizás el deseo de proteger su descendencia, hicieron que la misteriosa faraona sea prácticamente borrada de la historia durante siglos. Pero Hachepsut volvió... y gracias a una muela.
Señora momia, identifíquese
Hace siete semanas, valiéndose del análisis del ADN y un diente providencial, las autoridades egipcias identificaron una momia hallada hace un siglo como los restos de la reina Hachepsut.
La momia fue descubierta en el Valle de los Reyes en 1903, pero quedó sin identificar en ese sitio durante décadas hasta que hace tres meses fue conducida al Museo Egipcio en El Cairo para someterla a exámenes, explicó a la Associated Press el jefe de antigüedades de Egipto, Zahi Hawass.
Con cinco millones de dólares, financiados por el canal Discovery, Zahi Hawass estableció un laboratorio de ADN en el sótano del museo y trabajó sin pausa con un equipo internacional de científicos. Además de las pruebas de ADN, el examen de un diente hallado en un relicario que contenía algunos de los órganos embalsamados de la monarca fue decisivo para poder hacer la identificación. El molar calza perfectamente en la mandíbula de la momia.
En el proceso fue decisivo el novedoso sistema de escáner llamado “tomografía computarizada” que virtualmente desenvuelve las momias sin dañarlas, ya que es capaz de producir unas 1.500 imágenes transversales por cadáver, que al reagruparse crean la imagen tridimensional del cuerpo. “Es la primera vez que utilizamos esta tecnología para identificar a una momia, y saber cómo y a qué edad murió. Ha servido también para saber quiénes eran la reina Nefertiti y su esposo, el faraón Akhenaten”, aseguró el experto.
La momia de Hachepsut revela una mujer obesa que murió cincuentona, probablemente padeció de diabetes y quizás cáncer hepático. Su mano izquierda colocada sobre el pecho era un signo tradicional de realeza en el antiguo Egipto, según los egiptólogos.
La reina con bigotes
Hachepsut reinó entre los años 1479 y 1458 antes de Cristo y fue una de las “estrellas” de la pujante XVIII Dinastía. A ella está dedicado el famoso templo de Deir al Bahri, una de las atracciones más visitadas de la ciudad de Luxor.
Ejerció más poder que otras dos monarcas famosas del antiguo Egipto, Cleopatra y Nefertiti; quizás por ello ha trascendido su fama como excéntrica. Según los egiptólogos, Hachepsut accedió al poder a los 20 años valiéndose de argucias y el asesinato de su hermano. Durante más de dos décadas fue el poder en la tierra de los Faraones, quizás por ello tuvo que recurrir a “efectos”, como usar ropas masculinas, barba y bigote.
Nada era suficiente para protegerse de los enemigos, entre ellos su hijastro y sucesor Tutmosis III, por lo que la faraona cada noche, encerrada con sus sirvientes fieles, realizaba ostentosas ofrendas para poner de su lado a los dioses.
Hachepsut ejerció plenamente su libertad en su reinado y en su vida. Con aquella pasión con que obtuvo y administró el poder, renunció a dejar su huella en la historia. No contaba con la ciencia.