La reserva natural de “El Choré”, con sus altas precipitaciones pluviales que la inundan por ocho meses al año, está en peligro. Ubicada al oriente del país, tiene como única vocación productiva según el Plan de Uso de Suelo (PLUS), la explotación forestal; la legislación estableció la sostenibilidad de su aprovechamiento, con la cosecha sólo de los árboles con mayoría de edad y desarrollo total, preservando los árboles menores. Este reservorio se halla hoy gravemente amenazado —a decir de muchos— con la condescendencia de quienes deben, y no hacen cumplir la ley. Pese a los reclamos de entidades comprometidas con el desarrollo forestal sostenible, los “colonos” siguen derribando su cobertura boscosa. La vista gorda de ciertas ONG “carapálidas” no deja de sorprender, así como tampoco la impávida actitud de quienes, por una parte sollozan pensando en lo que podría ser “el impacto de extender la agricultura para la alimentación, a la producción de biocombustibles en el futuro”, pero por otra, no hacen nada frente al problema que existe hoy en “El Choré”.
Los desmontes y chaqueos de los vándalos —dizque “indígenas originarios de occidente”— hacen tala rasa con su agricultura depredadora en un lugar no apto para ello. ¡Y pensar que hay quienes protestan porque la agricultura comercial pueda utilizar fertilizantes! La prensa registra que en una reciente inspección, algunos declararon que recibían dinero por hacer desmontes ilegales. Nadie sabe por qué las autoridades no hacen nada al respecto. Eso sí, se sabe que en el pasado, el Gobierno concedió tierras para asentamiento en ese lugar.
Según la Cámara Forestal de Bolivia, por lo menos 25 mil nuevas hectáreas de “El Choré” están afectadas por los chaqueos, sumándose a las 200 mil que ya perdió dicha reserva, originalmente de 1.100.000 hectáreas. Este avezado “colonialismo inmisericorde” no es parado por nadie; las empresas madereras han sido víctimas del despojo de sus concesiones y expulsadas a punta de machete y fuego aplicado a sus barracas. Las Agrupaciones Sociales del Lugar (ASL) están corriendo igual suerte. Los sindicatos de “colonizadores”, la inoperancia de las autoridades y la hipocresía de algunas malas ONG, configuran una mezcla explosiva con la pobreza, la ignorancia y la embriaguez del alcohol y la coca, que se ensañan contra el bosque.
Este mensaje va para aquellos que, en la comodidad de sus oficinas no se cansan de estudiar en cómo preservar el medio ambiente y la biodiversidad en el país, hipotecando incluso sus posibilidades de desarrollo —poniendo “lo creado” por encima del Creador— contemplando los árboles, las aves y los monitos que tienen fotografiados, demasiado ocupados seguramente, como para pensar en esta grosera destrucción de “El Choré” que afectará la actual y futura agricultura en la zona integrada cruceña.
*Gary A. Rodríguez A. es economista y gerente general del IBCE.
Racismo en la palestra pública
Hoy el racismo ha recrudecido, no sólo está en la cotidianidad, o sea en la calle, en el mercado, en el minibús, sino que se ha trasladado a las palestras públicas, a los escenarios del Parlamento, del Poder Ejecutivo y a la tribuna constituyente.
Polarización política
Algunos rasgos, unos conocidos y otros nuevos, caracterizan el escenario político del país: