En la calle Pacheco, en el ingreso al pueblo de Coroico, hay unos puestos de venta de frutas y verduras; pero nada se cultiva en el lugar, sino se compra de los camiones que llegan desde Alto Beni y desde Caranavi.
Una vendedora que prefirió no dar su nombre, dijo que cuando es época seca, por octubre y noviembre, incluso se va a La Paz para comprar frutas y verduras.
Martha Velasco, propietaria del hotel Esmeralda, en Coroico, contó que en fechas de sequedad no hay frutas y que cuando se compra de quinta mano, cuesta más. 50 naranjas valen Bs 8.
Freddy Quispe Mamani, director de la Unidad Agropecuaria de la Alcaldía de Coroico, señaló que el primer cultivo en la región es la coca, luego el café, los cítricos, la apicultura y el turismo.
“Antes era más equilibrado porque había de todo un poco. El café ocupaba el primer lugar, pero por la rentabilidad y por la caída de sus precios se ha comenzado a sustituir por cocales”.
La erosión de suelos no es tanta como en Coripata, comentó, “queremos hacer convenios para recuperar cultivos como el café y las raíces andinas”. Se quiere hacer un plan de uso de suelos y formar un consejo de productores de Coroico, además de darle valor agregado a los productos.
LOS PRECIOS
Naranja • El vaso de jugo vale dos bolivianos, la jarra de un litro cuesta cinco bolivianos.
Coca • El 60% de la población se dedica al cultivo de la hoja y 30% a los cítricos y al café, y en menor cantidad a otros rubros. En los cinco años se doblaron los cultivos de la coca.
Testimonios
Necesito dinero para los estudios Tiburcio Cama Pacxi (66), productor de coca de Coscoma.
“Con lo que ganamos de la coca podemos hacer estudiar a nuestros hijos en la ciudad, pero para que entren a la universidad tengo que ahorrar Bs 3.000 para cambiar su apellido, nadie lo quiere si no. A veces no tenemos plata y tienen que volver. Con la coca podemos mantener a nuestra familia. La naranja, mandarina no dan ni para cubrir el transporte. El problema es que hay poca agua”.
Mis hijos sólo a la coca se dedican Graciela Salinas (77) cultivaba cítricos y otros. Es de Ciénegas.
“Ya no puedo recoger café ni frutita porque mi cintura me quema como fuego. Yo solita he criado a mis hijos, tengo seis. Tenía y cosechaba racacha, yuca, naranja, mandarina y zapallo. Ahora mis hijos con coca nomás ya caminan, algunos me regalan alguito de dinero, pero ya no quieren recoger fruta. También se cría chanchos. Para noviembre estoy cuidando caña grande que es para Todos Santos”.