El ex islamista Abdulá Gul fue elegido ayer presidente de Turquía, cuyos principios laicos juró respetar, tras una aplastante votación a su favor en el Parlamento que no consiguió apagar la tormenta política.
Gul obtuvo los votos de 339 de los 550 diputados del Parlamento, dominado por su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), y pasó así a ser el primer político surgido del islamismo turco en acceder a la jefatura de Estado.
Luego, en una ceremonia ante los diputados, Gul juró su lealtad "a la democracia y a la República laica", así como "desempeñar el cargo imparcialmente", fórmulas acuñadas en la Constitución.
Los altos dignatarios del Estado Mayor y los diputados del Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata), defensores a ultranza del laicismo, no asistieron a la ceremonia.
Con 56 años de edad y hasta ahora ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, Gul consiguió en su tercer intento convertirse en el undécimo presidente de Turquía.
En las dos primeras vueltas, la semana pasada, una mayoría de los dos tercios de sufragios, es decir 367 votos, eran necesarios. En ambas ocasiones Gul no lo logró.
Los detractores del AKP afirman que Gul tiene la ambición secreta de islamizar el país, y que desde la presidencia neutralizará las instituciones de control de la acción gubernamental.
"El principio de laicismo es a la vez un modelo que asegura la libertad para diferentes modos de vida y una regla de paz social", aseguró Gul, tras recordar que Turquía es "un Estado democrático, social, basado en el Estado de derecho". Ankara, AFP