Varios comentaristas sobre el sector petrolero dicen que vez que se solicita información del Ministerio o de YPFB, invariablemente se les contesta que es información confidencial. Los medios de comunicación informaron que una ciudadana de nacionalidad cubana ejercía el cargo de Directora de Desarrollo Energético en el Ministerio de Hidrocarburos y Energía. La noticia fue comentada por distinguidos juristas, indicando que, de acuerdo a la Constitución y las leyes, ciudadanos extranjeros no tienen el derecho a desempeñar cargos públicos. Se le atribuyó al señor Mariano Dupleich, director de Industrialización y Comercialización del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, haber pasado el dato a la prensa. La reacción del Poder Ejecutivo fue fulminante, relevando de su cargo al señor Dupleich. Pero ahí pare el lector. El señor Dupleich no fue exonerado por haber contratado a una señora extranjera, sino por haber pasado el dato. Si no se conocía públicamente la situación, hubiera sido ilegalmente normal, pero al haberlo hecho de conocimiento público, el director Dupleich es castigado y tildado de infidente. ¿Qué extraño, no?
Tuve que recurrir al Diccionario de la Real Academia Española para tratar de entender lo que sucedía. Me encuentro con lo siguiente: “Infidencia, violación de la confianza y fe debida a alguien. En la legislación española era sinónimo de traición o falta de lealtad prometida o debida a una persona, normalmente al rey”. Por lo visto, a los funcionarios públicos se les exige confianza y lealtad que vaya más allá de lo legal. Preocupante, porque ¿cómo se establecerá la transparencia de los actos públicos con funcionarios amedrentados?
Desagradable incidente que, créame señor lector, me es también muy desagradable citarlo, pero sirve para entender e ilustrar muy bien el hermetismo y falta de información que se tiene en el sector de hidrocarburos. Algunos ejemplos:
Las reservas de gas y petróleo. Esta información básica y fundamental para cualquier planeamiento energético, se ha convertido en un embrollado misterio. En abril del 2006, YPFB anuncia que las reservas de hidrocarburos habían sido “infladas para manipulaciones en las Bolsas de Valores por las compañías petroleras”, habiéndose cancelado el contrato con la firma que certificaba cada año este importante dato. Ha pasado año y medio y hasta la fecha no se conoce ningún dato oficial actualizado. El último dato oficial que se conoce y se utiliza es el de las reservas al 1º enero del 2005. Sin embargo, hace un mes, la prensa ha divulgado un informe interno de YPFB de cálculo de reservas, calificado de “secreto” por su autor, en el cual se consignan cifras que son preocupantes. Según ese informe, las reservas de gas y petróleo al 1 de enero del 2005 hasta abril del 2007 (fecha del informe) han disminuido en mayor cantidad que las extraídas o producidas en ese tiempo. En palabras simples, el país parece haber perdido un gran volumen de gas. Lo suficiente como para otro contrato con Brasil o Argentina, ± 7 trillones de pies cúbicos, quedando reservas de gas ajustadas para cumplir sus actuales compromisos. En petróleo, casi cuatro años de consumo interno se han esfumado o desaparecido.
Volúmenes producidos y exportados, precios del gas exportado, pozos perforados y en perforación, cumplimiento de los compromisos de las empresas en exploración y otra serie de datos eran publicados por YPFB en un informe bimensual de amplia circulación. Esos datos ahora están en Internet en el mismo formato, con la pequeña diferencia de que los datos son a diciembre del 2006, históricos o casi obsoletos para cualquier examen.
Ahora que YPFB controla toda la producción y la comercialización de los hidrocarburos, y que a su vez retiene el IDH, paga a las regiones y a las empresas sus costos reembolsables, el contar con información oficial es indispensable para cualquier examen y rendición de cuentas, conforme lo exige la proclamada transparencia en los actos de gobierno. Lo sorprendente. Varios comentaristas sobre el sector petrolero dicen que vez que se solicita información del Ministerio o de YPFB, invariablemente se les contesta que es información confidencial.
Pero se avizora una luz al final de este túnel de falta de información. El Congreso debe tratar esta semana las observaciones presidenciales a la Ley de Desarrollo Sostenible del Sector Hidrocarburos que fue aprobada conjuntamente con los contratos y que ya debería haber sido promulgada. Esta ley tiene dos aspectos fundamentales. Por un lado, elimina el surtax al sector, permitiendo que se pueda aplicar el Anexo F de los contratos y dotar, al fin, a YPFB de una fuente de ingresos. El otro. Se hace obligatoria la certificación de reservas y su publicación, además de datos de producción, costos reembolsables, precios pagados y fondos distribuidos al Tesoro General de la Nación, departamentos y empresas, etc.
Esperemos que esta ley “cuasi vetada” y nuevamente en discusión, sea aprobada sin mayores cambios, para que así el suministro de información no sea calificado de “infidencia”.
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