El despliegue en dramáticos episodios entre los años de 2000 a 2005 de una amplia y profunda crisis de Estado de antiguas raíces en nuestra historia republicana, colocó sobre el tapete de la política nacional las contradicciones de una sociedad desigual, excluyente y racista; un sistema político agotado, y una economía con serias insuficiencias dinámicas. Las cosas no estaban para parches ni remiendos, de modo que en diciembre de 2005, una votación ciudadana impecable proporcionó al país un nuevo liderazgo y un claro mandato a favor del cambio de los usos políticos.
Y es aquí donde empiezan las complicaciones, porque el 54 por ciento de respaldo a favor del MAS y su candidato presidencial parece haber sido interpretado en forma incorrecta. Se trata, sin lugar a dudas, de una cifra impresionante en comparación con todas las elecciones del ciclo democrático, y pudo haber sido también la plataforma de una hegemonía indisputada de largo aliento, capaz en verdad de emprender la sustitución del viejo orden de privilegios y exclusiones, por un nuevo sistema de relaciones democráticas entre ciudadanos con grados cada vez más elevados de cohesión social. Las expectativas internas y del entorno internacional fueron enormes al comienzo, pero luego han ido cambiando de signo hasta acabar en la actual frustración. Si se quiere un ejemplo incuestionable: ahí está la Asamblea Constituyente, sin destino cierto y con escasas probabilidades de poder concluir su cometido, a menos que el viejo sistema político le facilite un salvavidas mediante un acuerdo limitado entre algunos actores estratégicos. El intento de una salida atropellada consistente en la aprobación de un texto del MAS por mayoría absoluta, podría precipitar en cambio confrontaciones que todos tendríamos que lamentar, e incluso podría ocurrir que el oficialismo no cuente siquiera con el número mínimo necesario de asambleístas para alcanzar tal objetivo.
Así se han puesto las cosas, en vista de que se ha despilfarrado una mayoría legítima y suficiente para encarar reformas en profundidad, bajo el supuesto de que 46 por ciento podía tratarse como si fuera igual que cero. Una aritmética tan errada se ha volcado poco a poco en contra del Gobierno, y hoy en día ya no está nada claro cómo anda la correlación real de fuerzas.
Es probable que todavía exista una mayoría amplia a favor de los cambios necesarios, pero ya es más dudoso que toda esa gente esté a su vez dispuesta a alinearse mecánicamente detrás de un proyecto confrontacional y revanchista, que puede desembocar en un enfrentamiento suicida entre los bolivianos. Además, el álgebra política dice que el MAS ha perdido ya el apoyo de la mayoría de las capas medias urbanas, aunque la oposición más derechista no las haya ganado a su favor.
La estrategia de confrontación permanente y el supuesto de que el consenso liquida el cambio no han deparado hasta el momento logros significativos a favor del MAS, y si las cosas no se han expresado de una manera más contundente aún, es porque las apariencias muestran a la derecha más cavernícola como la única alternativa disponible por de pronto en el escenario político real.
Abrir un espacio de concertación para evitar el desastre y garantizar la gobernabilidad democrática no significa de manera alguna replicar las prácticas aborrecidas de la democracia pactada. Eso tendría que entender el Gobierno, y admitir al mismo tiempo que en estos momentos son imprescindibles instancias de mediación genuina.
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Hasta hace poco de manera solapada y desde anteayer de forma explícita, el Gobierno ha optado por recurrir a la manipulación de la ciudadanía por la vía del miedo como expediente para desviar del escrutinio público el hecho palmario de su propia incapacidad para conducir el Estado.
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Manuel Antonio Noriega, el ex dictador panameño, no podrá regresar —al menos, por bastante tiempo— a su país como era su deseo, y el de sus abogados,
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Cuando era un adolescente soñador del “yo quiero mi país para los míos, quiero la luz igual sobre la cabellera de mi patria encendida, quiero el amor del día y del arado”,