El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, suavizó ayer los escándalos de corrupción de 2005 y afirmó que, aunque el Supremo Tribunal decidió procesar a 40 personas por ello, "todavía nadie ha sido condenado".
Lula intervino ante unos 3.000 militantes del Partido de los Trabajadores (PT) reunidos en el tercer congreso de esa formación en Sao Paulo y, aunque admitió que "hubo errores" en el 2005, sostuvo que "nadie tiene más autoridad moral, ética y política" en el país.
"Podemos haber cometido errores, que están siendo investigados", dijo Lula sin mencionar la palabra corrupción, pero en alusión a esos hechos que hace dos años hicieron tambalear a su gobierno. Sao Paul (Brasil), EFE