Hace 50 años falleció uno de los dos impulsores de la primera emisora radial del país. Como un homenaje, su hijo rememora su historia.
Texto: Javier Badani Ruiz Fotos: David Guzmán
Brujería! Para una gran mayoría de los paceños, esa era la única forma de explicar cómo desde una pequeña caja de madera se escabullían hasta el aire un sinfín de voces y melodías. Era la mañana del 3 de marzo de 1929 y Bolivia descubría la magia de la radiodifusión de la mano de Radio Nacional de Bolivia, la primera emisora comercial del país.
Claro, este emprendimiento —que significó un salto tecnológico trascendental para el país—, de brujería no tenía nada. Fue la visión y el trabajo de los hermanos Rodolfo y Enrique Costas Escóbar lo que puso al país a tono con esta nueva tecnología que revolucionó la comunicación en el planeta.
Este 25 de agosto, la familia de Enrique Costas recordó los 50 años del fallecimiento de este pionero de la radiocomunicación boliviana; notable personaje que hace 78 años inició un viaje que, sin saberlo, marcó el comienzo de la era de la radiofonía en el país.
Miedo a la radio
Juan Carlos Costas Salmón vive rodeado de los recuerdos de su padre, Enrique. Periodista deportivo, Costas Salmón se inició en la radiofonía en su niñez, a través de la consola de la Radio Nacional de Bolivia, que había sido fabricada artesanalmente por su progenitor.
“La vida de mi papá giraba en torno a la radio, a pesar de que éste no era un negocio rentable como lo puede ser hoy. Él fabricó con sus manos varios de los elementos que daban vida a la emisora”, recuerda.
Esa pasión se inició en 1928, cuando junto a su hermano, Rodolfo, decidieron aventurarse en la radiodifusión, una tecnología que entonces era totalmente desconocida en el país. Para lograr ese objetivo —que tuvo que esperar un año en hacerse realidad—, Enrique se traslado hasta Estados Unidos donde se empapó del mundo de la radio. El especialista en telecomunicaciones Clovis Velásquez describe en la publicación Libro de Oro. La evolución de las comunicaciones en Bolivia, que este cochabambino, nacido en 1901, deambuló por las modernas plantas de la radio Corporation of America y las fábricas Westinhouse y Western Electric. De éstas adquirió un transmisor de unos 1.000 watios de potencia, en aquella época el más moderno y potente.
Además, al ser la radiodifusión aún desconocida en Bolivia, el también pionero de la radiotelegrafía se vio obligado a traer al país los primeros aparatos radiales de marca Crosley y Atwater Kent. Así, los 150 receptores eléctricos —que en otros países de la región funcionaban a batería— fueron instalados en casas particulares, locales y plazas; esto ante la curiosidad, pero desconfianza, de los habitantes de la ciudad de La Paz.
“Mi padre contaba que la gente tuvo un poco de temor los primeros días de emisión de la radio, porque nunca se había visto que de una caja de madera salieran voces y música. Algunos incluso aseguraban que era el resultado de brujerías”, narra Juan Carlos Costas.
El empeño de Enrique, que se destacó como Director Técnico de la emisora, también se hizo evidente en la planificación e instalación de las antenas y del transmisor de la radio, que se ubicaron en El Alto.
Las instalaciones centrales de la emisora y una pequeña tienda donde se ofrecían los receptores eléctricos, en cambio, se ubicaron en la plaza Murillo. Allí, además, se colocaron altoparlantes que reproducían a diario la programación de Radio Nacional de Bolivia.
La radio, un soldado más
La voz del entonces presidente de la República, Hernando Siles, dio inicio a la historia radial del país. Ese día, el 3 de marzo de 1929, también los instrumentos de los músicos del Conservatorio Nacional de Música y el canto de Carmencita Silva resonaron en La Paz a través de los receptores eléctricos.
Entonces, las transmisiones tenían la duración de una hora, de 20.00 a 21.00. La programación incluía un informativo de media hora donde el locutor leía las noticias publicadas por los periódicos de ese entonces.
Y como no existían los discos, la música sinfónica y las melodías folklóricas se interpretaban en vivo.
Pero sin duda alguna, la más destacada labor de la radio se realizó durante la Guerra del Chaco (1932-1935), donde la emisora contrarrestó la propaganda en favor de la campaña paraguaya que llegaba desde Argentina.
“Todos los días, a las 19.00, una multitud se agolpaba en la plaza Murillo para oír en los altoparlantes la información sobre la lista de los soldados bolivianos muertos en la guerra”, señala Juan Carlos Costas, quien asegura que entonces la labor social de la radio fue vital.
El azaroso devenir de la política no estuvo ausente de la historia de la emisora. Así, ante la conocida amistad de Enrique Costas con el presidente Hernando Siles, una turba ingresó a las instalaciones de la radio, durante la revuelta que derrocó al Mandatario en 1930, prendiendo fuego a los equipos.
Años después, Costas participó en la fundación del MNR, partido del cual fue representante ante la Convención Nacional en 1949. Esa afiliación provocó su exilio, pero luego regresó a mantener la radio, ante la muerte de Rodolfo, su hermano. Enrique falleció en 1957.
Actualmente, Radio Nacional continúa en el aire. Sin embargo, Juan Carlos Costas confiesa no conocer dónde se hallan las oficinas ni qué fue del paradero de los equipos originales que marcaron un hito en la comunicación boliviana.
Los primeros pasos
A finales del siglo XIX, fueron los sacerdotes jesuitas del colegio San Calixto los primeros en el país en experimentar con la radiodifusión. Lo hicieron con elementos rudimentarios con los cuales se comunicaron con las zonas alejadas de la ciudad de La Paz. Una investigación publicada por la Universidad Católica Boliviana señala que, en 1914, los padres Francisco Cerro y Pier Descottes construyeron el primer transmisor de radio, el cual les permitió una comunicación de carácter inalámbrico entre Viacha y la ciudad de La Paz. En 1929, Radio Nacional de Bolivia se convirtió en la primera radio comercial del país. Sin embargo, según La guía nacional de medios de comunicación, José Camacho Balcázar inició la actividad radial de forma rudimentaria. Según dicha publicación, citada en la investigación de Clovis Velásquez, Radio Chuquisaca emitió su señal en septiembre de 1928.