Cali espera los restos de 11 rehenes de las FARC La madrugada de ayer, una comisión de la Cruz Roja Internacional partió al lugar que la guerrilla señaló como el sitio donde estaban los cuerpos. Expertos de 3 países apoyarán las tareas forenses.
ESPERANZA • Una mujer pasa frente a un cartel en Cali en el que se reclama los cuerpos de los 11 diputados.
Los familiares de los 11 diputados regionales colombianos muertos cuando estaban secuestrados por las FARC sólo esperan una llamada, que confían se produzca en las “próximas horas”, para acudir a la sede de Medicina Legal en Cali y poder ver y recoger sus restos para enterrarlos.
“Tuvimos una reunión con miembros de la Procuraduría (ministerio público) para prepararnos y acudir a Medicina Legal en cuanto recibamos una llamada del doctor Álvaro Leyva que nos confirme el rescate de los restos de nuestros familiares”, dijo ayer a EFE Fabiola Perdomo.
Ella es la viuda de Juan Carlos Narváez, quien era diputado y presidente de la Asamblea regional al momento del secuestro ocurrido el 11 de abril del 2002 por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en oficinas de ese legislativo en el centro de Cali, capital del departamento del Valle del Cauca.
En la madrugada de ayer, miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja, junto con el ex ministro Leyva, partieron hacia el lugar que las FARC les indicaron como la ubicación de los restos de los diputados.
Todo está preparado en la sede de Medicina Legal en Cali para recibir los despojos mortales que serán examinados por expertos forenses colombianos, así como por una comisión de forense internacional apoyada por los llamados países amigos, España, Francia y Suiza.
Representantes de los gobiernos de estos tres países se encuentran en Cali para apoyar esa tarea y colaborar con la misión de forenses, como parte de la investigación que se hará para determinar la causa de las muertes.
Los 11 diputados, de los 12 que habían secuestrado, murieron el 18 de junio luego de algo más de cinco años de cautiverio en poder del grupo irregular, que 10 días después, en un comunicado, dio cuenta de los fallecimientos sin que entregue los restos mortales. Bogotá, EFE
Un encuentro histórico
Las FARC consideran que “se debe llegar” a un “encuentro histórico” entre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el líder de esa guerrilla, Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, reveló su portavoz en una entrevista que publicó ayer el rotativo mexicano La Jornada.
El rebelde Luis Edgar Devia (Raúl Reyes), responsable internacional de las FARC, dijo al diario que se trata de “un encuentro que se necesita para bien de toda la región y particularmente para el pueblo colombiano, que es víctima de las políticas del actual Gobierno”.
Por este motivo, sostuvo que el encuentro entre “Chávez y Marulanda debe trabajarse, debe organizarse”, y expresó su deseo de que la reunión se realice en el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno venezolano en la ciudad de Caracas.
“A mí me gustaría mucho ese momento, porque Marulanda es un líder de las fuerzas revolucionarias de Colombia y del continente, destacó. México, EFE
Muere un líder guerrillero
Las fuerzas militares anunciaron ayer la muerte de un importante comandante de las FARC, a quien consideraban clave para las operaciones de narcotráfico que permiten el financiamiento de esa organización rebelde y que fue el primer guerrillero pedido en extradición por EEUU por drogas.
Tomás Medina Caracas y a quien también identifica por los apellidos Molina Caracas, el comandante del Frente 16 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), habría muerto durante un ataque el sábado al campamento en el que se refugiaba en las junglas del este del país, informó el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, en rueda de prensa.
“Este golpe es sin duda el más fuerte que se le ha dado a la capacidad logística a este grupo terrorista... (él es) considerado uno de los más sanguinarios y astutos cabecillas”, expresó Santos. El ministro se refirió al fallecido comandante como un “intocable” dentro de la organización rebelde. Bogotá, AP