Británicos dejan Basora y Bush estudia reducir tropas La portavoz del Presidente de EEUU dijo que la decisión sería en base a recomendaciones de comandantes en Irak y no por políticos nerviosos.
SALUDO DESDE IRAK • El Presidente de EEUU hizo un alto en su viaje sorpresa a Irak, saludó a parte de la tropa de militares destacada en ese país en conflicto y posó junto a sus soldados.
El presidente de EEUU, George W. Bush, partió ayer de Irak donde realizó una visita sorpresa y anunció que era posible una reducción de tropas estadounidenses en el país, mientras se prepara para un enfrentamiento con el Congreso.
Bush partió de Irak poco después de las 20.00 GMT, según informó la portavoz de la Casa Blanca, Cynthia Bergman, tras insistir en que el nivel de las fuerzas de combate sería decidido en base a las recomendaciones de sus comandantes en Irak y no por políticos “nerviosos” en el Congreso dominado por la oposición demócrata.
Bush hizo estas declaraciones después de que su “consejo de guerra” se reuniese con el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, y otros altos responsables iraquíes y unos días antes de que el
general David Petraeus y el embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, informen al Congreso sobre la estrategia estadounidense en Irak.
“El general Petraeus y el embajador Crocker me informan de que si el éxito continúa, es posible mantener el mismo nivel de seguridad con menos soldados”, afirmó refiriéndose al progreso que las fuerzas de EEUU afirman haber alcanzado en la provincia de Anbar. “Exhorto a los miembros del Congreso a escuchar lo que (Petraeus y Crocker) tienen para decir”, dijo.
Bush llegó a la base de Al-Asad en la provincia de Anbar junto a la secretaria de Estado Condoleezza Rice y el consejero de Seguridad Stephen Hadley.
Esta fue la primera visita de Bush a Irak desde junio del 2006 y la tercera desde la invasión el 2003. El viaje coincidió con el retiro de las tropas británicas de su última base en Basora.
La operación de retirada de tropas británicas de su base del palacio de la ciudad de Basora, en el sur de Irak, se produce en un contexto de crecientes recriminaciones y tensiones entre Londres y Washington respecto al conflicto en el país árabe.
Un contingente de unos 500 militares británicos terminó su retirada del palacio que ocupaban en la ciudad, y entregaron su control al Ejército iraquí, anunció ayer una fuente el ministerio de Defensa británico.
El retiro del palacio, antigua residencia del ex dictador Saddam Hussein, es parte del proceso de transferencia de poderes a las fuerzas iraquíes. Base Aérea de Al Asad (Irak) y Londres, AFP