Para el sano desarrollo de los niños es fundamental el contacto físico en la infancia. Las manos y los abrazos de los padres se convierten en el mejor ingrediente para la autoestima del niño.
Pero estar cargando al niño todo el tiempo resta energías. Por eso, se han diseñado cargadores o portabebés. Las ventajas de éstos, para la madre y el hijo, son más importantes de los que se cree, ya que tienen como objetivo imitar la posición natural de los brazos que lo acurrucan y confortan.
Están diseñados para mantener la forma de la columna del bebé sin hacer presión sobre ella. Y en la etapa en que puede sentarse, el portabebés mantiene sus piernas juntas sin forzar sus caderas aún en formación.
Este aparato es confortable para la madre, ya que distribuye el peso del bebé sobre los hombros, la espalda y las caderas. No tienen correas que “cortan”, permitiendo cargar al bebé durante periodos largos.
La mamá se debe poner el portabebé como una bolsa cruzada con las argollas en la clavícula y el almohadón en el omoplato.
Sugerencias: Mamá Bonita.
así es... Verónica Linares
“...No es que escribes palabras que terminen en ‘ito’ y punto, no son infantilismos”
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