El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, realizó el fin de semana pasado una acusación cuando en una entrevista en la cadena de radio oficial Patria Nueva dijo que la cooperación de Estados Unidos paga a periodistas y columnistas bolivianos. Sin embargo, ayer sorprendió a todos asegurando que nunca dijo lo que todos escucharon en su intervención.
El Ministro de la Presidencia respondió enfáticamente a la prensa que él jamás mencionó tal cosa. "Si usted me demuestra que yo he dicho (que se pagaba a periodistas); no, jamás (dije eso); lo que yo he leído de manera textual es la orden de trabajo de un programa de Usaid que está definiendo la necesidad de invitar a trabajar, de contratar los servicios de periodistas y columnistas para hacer un trabajo orientado a respaldar sus propios proyectos", dijo.
Sin embargo, resulta extraño que todas las organizaciones de la prensa se hayan equivocado o lo hayan malinterpretado, y por ello ante la gravedad de la denuncia de Quintana éstas le reclamaron y exhortaron la aclaración de su sindicación con la publicación de los nombres de los periodistas que supuestamente estarían siendo pagados por la cooperación de EEUU.
La Federación de Trabajadores de la Prensa de La Paz, a través de su secretario ejecutivo Marcelo Arce, le solicitó al ministro Quintana que éste revele públicamente a los periodistas que estarían siendo pagados por cuentas de la delegación diplomática en cuestión.
En la misma posición se manifestó el presidente de la Asociación de Periodistas de La Paz, Renán Estenssoro, a nombre del gremio que acoge a más de 600 afiliados de todo el país.
Por su parte, la Asociación Nacional de la Prensa, que reúne a los principales medios de comunicación escritos del país, hizo llegar una nota a Quintana pidiendo que envíe una copia de la lista de periodistas y columnistas sindicados por él.
El Ministro de la Presidencia pretende con su actitud esquivar la responsabilidad de sus palabras y sus sindicaciones, y aquello parece incorrecto.
La ahora aclaración de Quintana más parece una acción para eludir una denuncia que no tenía asidero ni prueba.