El destacado escritor y analista político internacional Fukuyama, en su obra “El Fin de la Historia, señala: “Las sociedades gozan de un grado de libertad en la medida que regulan y planifican las economías capitalistas. La lógica de nuestro mecanismo no dicta de modo rígido este grado. Sin embargo, el despliegue de la modernización económica motivada por la tecnología crea fuertes incentivos para que los países desarrollados acepten los términos básicos de la cultura económica del capitalismo universal, permitiendo un grado sustancial de competencia económica y dejando que los mecanismos del mercado, determinen los precios. Ningún otro camino hacía la plena modernidad económica ha resultado transitable”. (Pag 149).
¿Porqué este recordatorio de un intelectual que ha sacudido el mundo con sus ideas?. Al hecho de que en los últimos meses, como respuesta a la subida de precios de los principales artículos que componen la canasta familiar, el gobierno parecería decidido a enfrentar a los oscuros enemigos que atentan contra el bienestar público, mediante el uso de la Policía Nacional, gendarmes de municipios e incluso el Ejército Nacional para evitar la subida de precios y el contrabando.
No sólo en este gobierno, sino en el de Rodríguez y Mesa, se adoptaron medidas igualmente persecutorias, con amenaza de cárcel y otras sanciones para impedir la salida de gas licuado por nuestras fronteras. El actual Presidente de YPFB, a tempranas horas de la mañana acompañó en la ruta de los distribuidores de este energético, indispensable para la vida diaria, a objeto de evitar su desvío. Resultado: Imagen de una persona bien intencionada, con logros pobres o ninguno, haciendo un papel distinto para el cual fue designado.
Notas de la prensa nos indican que desde mayo del 2005, al presente han ingresado al país 128.200 automóviles usados, los que se reacondicionan en las zonas francas del país. Se mueven millones de dólares, el motivo: obtener ganancias, los autos nuevos no pueden competir en precios con vehículos reacondicionados. Miles de coches más se mueven por el contrabando de éstos y otras mercaderías que abastecen los mercados del Occidente del país.
¿Será posible frenar la subida de precios? La cual es alimentada por alguna deficiencia de producción agropecuaria, particularmente en el oriente boliviano, como resultado de los fenómenos del Niño, y las heladas posteriores que nos mostraron miles de cabezas de ganado bovino muertas por el frío.
¿Se resuelve aumentando el número de gendarmes municipales para exigir la colocación de pizarras con precios que se desactualizan de un momento a otro?, ¿se resuelve mediante las batidas con centenares de policias, los COA, el Ejército Nacional y el pedido de que los vecinos de las poblaciones fronterizas denuncien el paso de un energético esencial en todos los hogares, humildes y no humildes?. Esas poblaciones obtienen buenos ingresos al pasar garrafas, y otros productos en el denominado contrabando hormiga, en nuestras fronteras.
A lo anterior hay que añadir la instrucción de aumentar la presencia de fuerzas policiales en algunos centros mineros, para evitar el robo de minerales. Esto es, nos estamos volviendo un país militarizado y policiaco.
Los subsidios indiscriminados, que determinan que nos convirtamos en un país de generosos aportadores a las economías de nuestros vecinos, no se resuelven con la Fuerza Pública, se resuelven con inversión dirigida a mejorar el uso interno de gas natural, el cual estamos empeñados en aumentar sus exportaciones, y con inversión para fortalecer el aparato productivo para aumentar la oferta interna de productos e incrementar nuestras exportaciones con valor agregado. La fórmula es sencilla, el viejo refrán dice: “Zapatero a tus zapatos”. La Fuerza Pública tiene que usarse, para lo que fue creada, resolver la inseguridad ciudadana presente en muchas formas. Los precios se resuelven por un mejor funcionamiento del mercado.