“Odio el colegio porque me golpean... me insultan... me empujan... me dicen gorda... dicen que soy la chica del prende... me quitan las cosas y las rompen... nadie quiere hacer grupo conmigo... me dicen enano... me dicen marica... patean mi bulto y se ríen de mí”.
Estas son algunas de las expresiones que recogió un estudio realizado en La Paz y El Alto sobre el maltrato y la agresión que los estudiantes ejercen sobre sus propios compañeros, actitud sobre la cual el maestro hace poco.
“Este estudio develó el problema del acoso escolar, que es el maltrato sistemático y constante por un período mayor a los seis meses que sufre un chico o chica por parte de un grupo o de una sola persona. Se vio que cuatro de 10 estudiantes son víctimas de acoso escolar”, informó Karen Flores, coordinadora de la Organización No Gubernamental (ONG) Acción Civil.
El maltrato consiste en insultar, poner apodos, patear las mochilas, empujar, humillar o excluir del grupo (“ralear”, como lo llaman los jóvenes), dijo. “Estas actitudes se manifiestan en el recreo, en el patio, a la salida del colegio, cuando no está el profesor o en un aula sin control”.
El estudio se realizó en ocho unidades educativas, tres de La Paz y cinco de El Alto, sobre 350 alumnos de secundaria, de 14 a 19 años, con financiamiento de la Embajada de Francia.
Según Flores, el perfil del acosador y la víctima es variable, sin embargo hay algunos rasgos que los ponen en evidencia. “Generalmente las víctimas son introvertidas, tímidas, retraídas, a veces tienen alguna deficiencia o particularidad física, o simplemente son personas diferentes”, precisó. En cambio, los acosadores, tanto hombres como mujeres, tienen más fuerza física, son agresivos, líderes, les gusta llamar la atención y quieren que “su grupo” sea tal cual lo desean.
“Hay un chico que nos pone apodos y empuja a todos, poco a las mujeres. A mí por ser bajita me dice chichón de suelo”, relató Eva (17), estudiante del colegio Barrientos. En tanto que Sergio (14), del Instituto Americano, contó que “por ser gordo me dicen chancho, asqueroso”.
Cuando un estudiante es víctima de acoso manifiesta ciertas peculiaridades. “A veces se inventan dolores para no ir al colegio”, sostuvo Flores, por lo que recomendó a los padres estar atentos a ese tipo de actitudes.
Asimismo, destacó el papel de los maestros para evitar el maltrato, pues aseguró que ellos “tienen más facilidad de identificar los conflictos. Y su preparación es fundamental para evitar que los problemas crezcan en el aula”.
EFECTOS DEL ACOSO
Recomendaciones • Si los papás advierten que su hijo es maltratado deben hablar con el maestro. Nunca optar por cambiarlo del establecimiento, pues lo aíslan, y tampoco fomentar la agresividad como defensa.
Consecuencias • Baja autoestima, acciones violentas o destructivas, consumo de drogas o alcohol, matrimonios conflictivos, problemas de crianza con los hijos, pensamientos de suicidio, entre otros.