La derrota del Celta de Vigo ante el Eibar, la segunda consecutiva de los gallegos esta temporada, ha encendido todas las alarmas en el entorno del cuadro celeste, que ve con preocupación cómo un equipo pensado para ascender, coquetea, tras tres jornadas ligueras, con los puestos de descenso a Segunda.
Celta, donde juega el boliviano Juan Manuel Peña, está obligado a ascender hacia la Primera División, y cualquier tropiezo adquiere una mayor significación. Repercute porque ya van tres derrotas consecutivas, a los que añadir la eliminación copera, lo que ha despertado los recelos de una afición, que despidió con pitos.
Preocupada, aunque dentro de una aparente tranquilidad, la directiva y el cuerpo técnico se justifican con el argumento de que la plantilla apenas está conjuntada —el Celta no cerró el equipo hasta una vez iniciada la competición—, por lo que se necesita tiempo para trabajar. Vigo, España. EFE