Mis respetos al estratega del Gobierno al que debemos la manipulación de la opinión pública, mediante un show mediático de cancán meticulosamente planificado. El revoleo de enaguas para entusiasmar a los bolivianos es en el molde del Crazy Horse parisino de fines del penúltimo siglo. La frívola danza ocurre en la palestra pública del país, al que hoy bien le quedara el nombre de Crazy Bolivie. Los hombres del entorno palaciego son los muestra culotes, que no son versiones agrandadas de donde la espalda pierde su santo nombre, sino las bragas femeninas de voladillos que hacían jadear.
Hace una semana era un iracundo ministro, que revolvía enaguas y arrancaba hipos rijosos, denunciando la ayuda de la agencia de cooperación estadounidense; además contando plata antes de tenerla, al vaticinar que en cinco años no se necesitaría más la cooperación externa: ¡huevadas! Anteayer era un vocero presidencial, meneando la luna llena al incitar prejuicio regionalista contra la media luna, porque el Alcalde cruceño, loco quizá, pero ningún burro, habló de una nación oriental pareada a la occidental; como si no se ventilaran 36 plurinaciones, o lemas de nación aymara o de homóloga camba: ¡zonceras! Ayer pateó hacia arriba un coordinador del Ejecutivo, rasgando sus vestiduras porque un Prefecto se atrevió a instar la renuncia del Presidente en vez de que induzca a la guerra civil desde el Palacio Quemado: ¡burradas!
Dicen por ahí que Dios bendijo a Bolivia con riquezas naturales, pero en contrapeso de humor negro, le puso a su gente. Rebasa estrechos confines de esta nota referirme a ello. Mi propósito es reflexionar sobre la ofuscación con el cancán populista, que distrae atención de la ineptitud rampante con que se manejan los asuntos cruciales del Estado. Para demostrarlo, tomemos la seguidilla de noticias sobre la joya de la corona en el gobierno de Evo Morales: la nacionalización de hidrocarburos.
Ya es historia antigua que la nueva YPFB empezó con el pie izquierdo. Su primer mandamás fue pillado en movida que hace millonarios de muertos de hambre que llegan al Gobierno. El Presidente, nuevo adalid anti-corrupción, le defenestró. Le dio el cargo de hombre del maletín de petrodólares con que se compran lealtades y Hugo Chávez ha alquilado un protectorado en Bolivia.
Luego vino el escandalete de los rugrats, donde lo censurable no fue que saciasen hambre de mar y playa en Varadero, sino que fueron cubanos, ningunos potentados de petróleo y gas, los que elaboraron los contratos con las petroleras. Después las ratas de alfombra los extraviaron, quizá para ocultar cláusulas reveladoras de lo falso de poses a la Mussolini, que llevaron al país a paroxismos patrioteros con la ilusión nacionalista.
¿Qué está detrás de la intención del Gobierno de mandar a casita a los magistrados del Tribunal Constitucional? ¡Pues tapujar sus metidas de pata! Con la emisión del Decreto 28900-A, el 29 de octubre del 2006, luego de la firma de los contratos de operación con las petroleras, se sonsacó millones de dólares al mes por un año, para jugar al nuevo rico en presterío de pueblo. Unos 192 millones de dólares de \'aportes\', tenían vigencia temporal, desde el decreto de nacionalización (1 de mayo del 2006), hasta la vigencia de los contratos (2 de mayo del 2007). Hoy las petroleras piden la devolución del dinero que pagaron más allá de los días establecidos en la norma, cumpliendo el decreto supremo de nacionalización de hidrocarburos. ¿Cómo? Pues con un recurso indirecto de inconstitucionalidad en el Tribunal Constitucional.
Vetar la Ley de Desarrollo Sostenible del Sector Hidrocarburos está en la autoridad del Presidente. Lo que es incompetencia dañina es demorar más de 120 días en volver a aprobarla con los reparos sobre la eliminación del Surtax, o alícuota adicional a las utilidades extraordinarias. Negligencia que costó unos 32 millones de dólares, dinero con el que construirían no uno, sino dos gasoductos Villamontes-Tarija, remediando la incongruencia idiota de que no tenga bastante gas la capital donde está el 86% de las reservas.
Me falta espacio para lamentar que el Gobierno, que gastó millones de dólares en auditar a 10 petroleras, no aproveche ni difunda la información. Que al cancán informático de negociar pago adicional por gas rico, siga un bolero lento de ineficiencia en concretar ajustes de precios. Bajo el sistema take or pay, ¿quién paga el pato de la reducción, debido a trabas en el transporte de gas, imprevisión en mantenimiento de plantas, o eventos fortuitos? A la cuenta del otario pondrán el racionamiento de gas al mercado externo: sólo se enviará el 50% del volumen pactado a la Argentina; no se suplirá gas a Cuiabá. Para lograr un puerto soberano en el Pacífico, ¿cómo ablandar a los patrioteros chilenos con pragmatismo energético, si la oferta de gas boliviano es penoso cancán de mucho frufrú y poco gluglú? Tanto se marea la perdiz, que poca atención merece la minúscula inversión en exploración y producción petrolera en Bolivia en el último año, cráneo encogido de Jíbaro comparada con la de países vecinos: prueba de que la obnubilación sonsa es sólo defecto nuestro.
Al cancán para distraer a los ilusos podría acompañar el estribillo burlesco de épocas escolares “somos, somos prostitutas, las alegres putas del Folies-Bergére”. O adquirir un toque étnico con la música de Naranjitay, pinta pintitay: a lo lejos se te divisa, la punta de tu enagüita, la boca se me hace agüita y el corazón me palpita. Pero ha muerto Luciano Pavarotti. Honro su memoria con su aria Un dí all\'azzurro spazio, de la ópera Andrea Chénier de Giordano, en que el poeta arenga a los poderosos sobre el amor a la patria y al prójimo, sobre los males de la codicia y la injusticia social. Bien podría increpar a los politiqueros sobre el mal gobierno, digo yo.
*Winston Estremadoiro es antropólogo. winstonest@yahoo.com.mx
Conversando de espaldas
La milenaria cultura china sabía ya hace tres mil años que la verdad es un caballo de muchas bridas. De manera que todo depende desde el cristal con el que la realidad se mira, diría la cultura occidental.
Polvitos blancos
Me deja pasmado la ligereza con la que el Gobierno se toma el más que evidente florecimiento del narcotráfico, actividad ilícita que la creíamos, sino declinante, al menos neutralizada.
Obispos
No entiendo a los que se escandalizan cuando el Papa afirma que la Iglesia católica es la única verdadera, puesto que lo único que hace el pontífice es defender su cuota de mercado.
No estamos solos
No estamos solos en el mundo y no nos damos cuenta de ello. Y se inquietan nuestros vecinos. No se trata de la generosa simpatía de amigos por las vicisitudes de los bolivianos