No estamos solos en el mundo y no nos damos cuenta de ello. Y se inquietan nuestros vecinos. No se trata de la generosa simpatía de amigos por las vicisitudes de los bolivianos, sino que las acciones del populismo antidemocrático del Gobierno son muestras de la caótica situación que es motivo suficiente para la alarma generalizada, pues pone en peligro la armonía continental. Y todo acompañado de injerencias múltiples: declaraciones imprudentes del Presidente de Bolivia, como en su visita al Perú, y las acciones antidemocráticas respaldadas por los petrodólares vene- zolanos gastados por Chávez.
Nuestro Canciller y, seguramente, sus asesores, se llenan la boca con unas supuestas excelentes relaciones de Bolivia con el mundo que nos rodea, que admira el “cambio” masista y que está entusiasmado con la promoción de una candidatura al Premio Nobel de la Paz de quien tiene colaboradores que son responsables de aprestos violentos para conculcar las libertades democráticas. No. No nos admiran. Nos compadecen y se preocupan. Y, seguramente, se molestan ante la histeria de un ministro que acusa y agravia sin límites a un gobierno amigo.
La generalizada preocupación continental existe y se difunde. Veamos dos ejemplos: el peruano Alejandro Deustua, el pasado 31 de agosto, en un artículo con el título de “Bolivia: confrontación interna y responsabilidad internacional”, dice: El “riesgo se ha incrementado fuertemente hoy en Bolivia. En consecuencia, sus vecinos deben poder hacer conocer su preocupación.…
Continúa: “bajo las condiciones debilitantes del Estado boliviano y generadoras de inestabilidad en el centro geopolítico suramericano, los Estados vecinos están en la obligación no sólo de realizar las recomendaciones pertinentes sino de protegerse de las posibilidades de desborde…”.
Y lo que al parecer no conmueve a nuestra Cancillería: “…si para tratar razonablemente el asunto de la mediterraneidad boliviana se requiere un Estado bien establecido, la ausencia de ese requisito básico (el de la estabilidad) hará de la negociación correspondiente un instrumento poco fiable y de su resultado, una nueva frustración”.
Otra: “¿Quiebre de Bolivia?” (El Mercurio, 7/9/07) por Guillermo del Bosco…“en la profunda división que existe (en Bolivia), lo político se entremezcla con insalvables incompatibilidades de intereses económicos y regionalistas… Esta crisis ha alcanzado al partido oficialista: el Prefecto del departamento de Chuquisaca, militante del MAS, pero que apoyaba las demandas de Sucre, renunció a su cargo por desacuerdos con el Gobierno…(y) por el anuncio del vicepresidente Linera de que enviaría 100 mil campesinos para someter a la población”.
Y sigue: “…analistas y cancillerías miran este desenvolvimiento con inquietud. Ante la aparente imposibilidad de un diálogo pacífico entre los grupos y etnias, algunos llegan incluso a temer una eventual ‘explosión’ de Bolivia, lo que alteraría los equilibrios continentales que se mantuvieron más o menos inmodificados durante el siglo XX. Interesa a Chile la más pronta recuperación de la normalidad en Bolivia, pero las perspectivas se ven complejas y difíciles”.
Hay que comprenderlo: no estamos solos. Si la crisis que vivimos llega a tener consecuencias internacionales, todo se agravaría, y la propia Nación sería puesta a prueba…
*Sergio P. Luis es profesional independiente.
Conversando de espaldas
La milenaria cultura china sabía ya hace tres mil años que la verdad es un caballo de muchas bridas. De manera que todo depende desde el cristal con el que la realidad se mira, diría la cultura occidental.
Polvitos blancos
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