A las personas les preocupan dos problemas en la actualidad: la falta de fuentes de trabajo y la inflación. Ahora, empero, me dedicaré a analizar si existe o no inflación en el país, cuáles son sus causas y efectos y los remedios para combatirla.
El alza persistente de los precios en la economía a través del tiempo es lo que se conoce comúnmente por inflación. La primera explicación, entonces, es que la inflación es la cantidad de dinero que circula en la economía; cuando aumenta esta cantidad, aumentan los precios y viceversa cuando disminuyen. La pregunta que es necesario hacerse en consecuencia es: ¿aumentó el dinero en la economía? La respuesta es afirmativa.
El valor de las exportaciones se ha cuadriplicado con relación al pasado reciente y, por lo tanto, recibimos más dólares, o yenes o euros, que se cambian por bolivianos por los exportadores, para realizar sus compras en el país. También pagamos menos por la deuda externa, porque gran parte de ella ha sido condonada y, en consecuencia, no se reducen los pesos que circulan en la economía para cambiarlos por dólares y pagar nuestras deudas.
Los emigrantes bolivianos al resto de América y Europa mandan dólares a sus familias, en montos similares a las exportaciones totales observadas cinco años atrás, los mismos que son cambiados en pesos que ingresan al circuito económico. Muchos indican que el narcotráfico ha aumentado, generando recursos adicionales que impactan en el circulante de la economía. Finalmente, el Gobierno tiene superávit porque los ingresos han aumentado producto de las nuevas normas para tributar en el sector de hidrocarburos, por el aumento del valor de las exportaciones de gas y la política prudente de restricción de gastos que se ha implementado en el país.
Este último factor es importante, porque hace la diferencia con los años 80 en los que se produjo la hiperinflación. La impresión de billetes por parte del Banco Central ocasionó el aumento acelerado de los precios, afectando más a los que tienen menos. Esa inflación es conocida como el “impuesto inflación”, en virtud de que es una manera de financiar los gastos, repercutiendo en los sectores de ingresos fijos y en los más pobres del país, porque éstos no tienen mecanismos de defensa.
Pero además, los precios suben cuando lo que compramos fuera de Bolivia aumenta su costo, como es el caso de la harina y el trigo, o porque se producen shocks de oferta que afectan a la producción como los cambios climáticos que han afectado a la producción de carne y a la agricultura. Pero algunos de estos efectos se producen una sola vez y otros se deben a causas estructurales que requieren políticas de corto y largo plazo para aumentar la producción. Lo vemos con el precio del petróleo, los países que más compran petróleo en Europa y América deberían tener altas tasas de inflación, pero ello no sucede porque han sido capaces de diseñar medidas monetarias, cambiarias y de comercio exterior que han colocado la inflación en valores de 3 ó 4% anual.
Para complementar este cuadro, los precios suben, además, porque las expectativas de los agentes económicos, empresas y familias repercuten en los mismos cuando son negativas, producto de declaraciones confusas de autoridades que no generan confianza o porque las medidas para contrarrestar la inflación no son confiables, al no producir los efectos deseados.
En Bolivia ahora ocurre algo de todo lo anterior, pero lo más importante si se desea revertir esta situación que puede complicar la economía nacional, añadiendo además presiones sociales futuras como la demanda de aumentos salariales para compensar la pérdida de poder adquisitivo, ya que estamos con una tasa inflacionaria anualizada que se sitúa entre 10 y 15%, es diseñar un conjunto de medidas de política económica diferente a las del pasado reciente.
Al igual que a un enfermo, para disminuirle la temperatura es necesario identificar las causas y una vez que se encuentran, el antibiótico es diferente si tiene una neumonía a una infección intestinal.
Hoy el país muestra un superávit fiscal. El valor de las exportaciones excede a las importaciones. Muchos argumentan que este fenómeno es transitorio, pero si en algo nos hemos equivocado los economistas es en predecir los hechos futuros, porque la economía al ser una ciencia social, su evolución en la mayoría de los eventos está condicionada por factores exógenos no solamente económicos, sino políticos y sociales que no se pueden predecir con exactitud.
Los bancos están líquidos y las tasas de interés que se observan en Bolivia son negativas. Muchas personas han optado por invertir en la construcción o en la compra de bienes raíces para proteger sus ahorros. ¿En qué moneda en la actualidad conviene ahorrar? Si se mantienen las condiciones actuales, en UFV.
En este contexto, conviene preguntarse primero: ¿Tasas de aumento anual de los precios internos del orden del 12% se consideran altas o inflacionarias? La respuesta es sí. Segundo, ¿puede revertirse esta situación y cómo? La respuesta es también positiva y es mediante la disminución de la expansión de medios de pago o la liquidez en la economía a través de medidas monetarias, emitiendo instrumentos, apreciando el tipo de cambio, preparando la transformación del Bolsín a un sistema libre que regule la relación del boliviano con el dólar.
Y, por supuesto, controlar la expansión inorgánica del gasto público, fomentando la inversión nacional y extranjera para aumentar la producción, pero sobre todo generar expectativas positivas mediante declaraciones claras y precisas de las autoridades competentes.
*David Blanco Z. es economista y docente universitario.
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