Que el papa Benedicto XVI haya impulsado la celebración de la misa en latín no significa que peque de conservador o retrógrado o que pretenda crear una iglesia paralela, como arguyen críticos dentro y fuera de la Iglesia Católica.
Antes, sin embargo, que quede claro, que Su Santidad no ha querido imponerla ni volver al pasado. La misa en latín nunca fue suprimida, siempre estuvo establecida en el Misal, que es la guía o ritual oficial de la Iglesia Católica. En la misa, instituida en el Concilio de Trento hace 500 años, aquella práctica no fue suspendida. Ocurrió que para facilitarles la vida a los creyentes, el Concilio Vaticano II instauró que la celebración se oficiara en lengua vernácula.
¿Por qué el Sucesor de Pedro impulsó que se celebren misas en latín, que se ofician de espaldas a los fieles y se escuche música sacra y gregoriana en las liturgias, hecho que en general no se veía hacía 40 años? Las razones son varias. La más poderosa, tal vez, es la que afirman algunos vaticanistas. Éstos han interpretado el documento papal titulado Summarum como una manera de tender una mano a los ultra conservadores lefebvristas para que vuelvan a la Iglesia Católica. El entonces tradicionalista arzobispo francés Marcel Lefebvre fundó la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y realizó la ilegítima ordenación episcopal desafiando la unidad de la Iglesia Católica. Estos hechos obligaron al papa Juan Pablo II a excomulgarlo por desobedecer las normas y principios que rigen en la Iglesia. Aquello provocó en 1988 un cisma y la indignación de la mayoría del mundo católico.
Han ocurrido situaciones parecidas de creyentes ultra conservadores. Un caso se dio el 2004 en la Iglesia de San Pedro y San Pablo en Chalco, México.
Ésta estaba controlada desde hacía veinte años por la Iglesia Ortodoxa Tradicional donde se celebraba misa en latín, el sacerdote daba la espalda a los creyentes, las mujeres se sentaban separadas y debían cubrir sus cabezas con mantos o velos oscuros, así como vestir faldas largas. Éstos desconocieron la autoridad del entonces papa Juan Pablo II, lo que llevó a la Arquidiócesis de Nezahualcóyoti a enjuiciarlos para que abandonen el templo, hecho que se hizo cumplir por la Policía. Luego unos católicos conservadores tiraron piedras a los que consideraban progresistas.
Otro motivo por el que se ha facilitado la misa en latín es porque se ha querido satisfacer la legítima devoción de los católicos de celebrarla en ese idioma o porque quieren darle una solemnidad especial. Otra razón es que el latín es la lengua universal de la Iglesia Católica. Si un creyente viaja a un país donde no conoce el idioma, asistir a una misa en latín tiene el mismo valor que si la estuviera escuchando en su idioma materno.
Los católicos no deben sorprenderse, desorientarse ni mal interpretar que Su Santidad haya facilitado se realice misa en latín, no es un retroceso, al contrario, demuestra amplitud, especialmente para recuperar que los ultra conservadores vuelvan a la Iglesia de Roma.
*Verónica Ormachea G. es periodista y escritora.
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