Todos, en algún momento, han sentido esas mariposas en el estómago cuando un guapo o una bella profesora dicta la clase. Y a cuántos no se les ha escapado un suspiro que dice... ¡Ay, estoy enamorado de mi profe!
El sicólogo Carlos Velásquez explica que ese sentimiento que el muchacho o la joven tiene, en realidad es idealización y admiración, pero no es lo que ellos creen, amor.
“Existen dos etapas en las que se presenta esa confusión de sentimientos: la infancia, de nueve a 12 años, y la adolescencia, que va de los 13 a los 17”, afirma el especialista.
Velásquez indica que en la infancia los pequeños tienen esa vinculación tan estrecha con su maestra que comienzan a sentir afecto por ella, luego llegan a admirarla y la idealizan, es algo como el amor platónico. “Este amor es un poco más sencillo, porque pasa más rápido”.
En cambio en los adolescentes es más complejo, especialmente en el varón, porque cuando siente que ama a su profesora toma ciertas actitudes. Se expresa afectivamente, la mira de forma diferente o se acerca a ella en más ocasiones y a menor distancia. La respuesta de la maestra, sin duda de indiferencia o más bien de un trato normal como a cualquier estudiante, será interpretado por el joven como una negativa, y es obvio, pues la profesora en ningún momento lo ve como pareja.
“En caso de las muchachas, ciertos profesores pueden valerse de esa atracción y aprovecharse de la ingenuidad”, advierte Velásquez. Por eso es muy importante que los padres tengan mucha comunicación con sus hijos para saber ¿qué es lo que le pasa?
En el caso de los profesores, informa el sicólogo, es necesario que éstos marquen límites con sus alumnos, y si se percatan de que alguno de ellos quiere establecer otro tipo de relación, tratarlo como a cualquiera, sin exageraciones, es decir, evitar los malos tratos o el sobreafecto.
1 Etapas. Hay dos etapas en las que los muchachos creen estar enamorados de sus maestros, en la infancia (entre nueve y 12 años) y la adolescencia (entre 13 y 17).
2 Confusión. “Los chicos tienen una confusión de sentimientos. La idealización y admiración se confunden con el amor”, dice el sicólogo Carlos Velásquez.
3 Relación. Si el profesor se percata de que su alumna se enamoró de él, debe tratarla como a todos, sin exageraciones. No dar demasiado afecto ni rechazarla bruscamente.
Paso a paso
Aclarar los sentimientos
Conversar. Es importante que los padres tengan una relación más estrecha con su hijo, esto para saber qué le sucede, así será fácil aconsejarle.
Comprender. Si los papás se enteran de esos sentimientos, es necesario que los respeten, pero que también le expliquen al muchacho o a la joven que es una relación irrealizable.
Definir. Si un profesor sospecha de los sentimientos de una alumna, debe confirmar su intriga mirando a la joven a los ojos. El trato debe ser igual que siempre.
Puntualizar. “Luego de cerciorarse, es preciso que el maestro emita mensajes muy claros de que es una persona mayor y que no le interesa vincularse con sus alumnas”, afirma el sicólogo Carlos Velásquez.
Límites. Si el alumno aun así insiste en tener una relación, la maestra o el profesor debe establecer límites, para que éstos le respeten.
Discreción. Las muchachas deben ser reservadas con sus sentimientos, porque algunos podrían aprovecharse de ellos.
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