El alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, no es digno de ser llamado autoridad. Acostumbrado al escándalo, la bufonería y con un largo historial de fanfarronería, ahora tocó fondo. No sólo que cada vez que puede se deslengua, faltando al respeto a quien observa o le reclama por los errores de su gestión, sino que suele preferir el enfrentamiento repleto de improperios. Vaya desfachatez la de Fernández enfrentarse a los gritos con los periodistas cruceños que buscaban información sobre el porqué del retraso de obras municipales en Santa Cruz y responder con groserías, como si el municipio fuera su feudo y los ciudadanos, incluidos los periodistas, sus lacayos. Esta vez el Alcalde sí que la "peló", porque una cosa es ignorar las barrabasadas que suele decir al calor de una locura temporal, pero otra es pretender que se le tolere su falta de respeto y sus sindicaciones infundadas.