En La Paz tuvieron lugar varias amenazas y asesinatos a plena luz del día y en el centro de la ciudad. Hace un mes, un fiscal amenazó a su colega con un arma de fuego, delante de toda la gente que caminaba por El Prado. También se produjo un asesinato en un local de diversión, en el que un sicario mató a su víctima frente a los parroquianos.
Hace unos dos meses, tres individuos llegaron hasta el bar El Caldero, ubicado en la avenida 20 de Octubre, con la misión de acabar con la vida de una persona; dos se quedaron parados en la puerta de ingreso para controlar que no haya policías ni chismosos por los alrededores.
La persona designada para asesinar ingresó al local, ubicó a la víctima, se dirigió hasta la mesa y con total tranquilidad se paró frente a él, sacó el arma de su chamarra y disparó dos tiros a quemarropa; en cuanto cayó al piso, el sicario se acercó y le disparó otros tres tiros más, para asegurarse de que no sobreviva.
Luego del hecho, el asesino guardó el arma en uno de los bolsillos de su chamarra y salió del lugar tranquilamente, sin que nadie lo detenga. Se encontró con sus compañeros en la puerta y los tres se fueron caminando hasta perderse en la oscuridad.
El mayor Fernando Cueto, jefe de la División Homicidios, sostuvo que las personas, que fueron testigos del hecho, se sorprendieron por la frialdad con que actuó el asesino y el abandono del recinto, sin que nadie salga a su paso para detenerlo.
La autoridad policial indicó que el caso está en plena etapa de investigación, ya tienen el identikit de la persona y tomaron declaraciones a los testigos; pero reconoció que no hay más pistas para detener al sicario.
Otros casos, no registrados en la Policía, son las amenazas o golpizas públicas que reciben las personas con conflictos judiciales o económicos. Esto se da para que el contratista del sicario pueda ver el hecho sin ser implicado.