En la fiscalía se presentan, a diario, denuncias de amenazas de muerte y persecuciones contra fiscales que acusan a sus colegas.
El ambiente de tranquilidad que había en la fiscalía hasta hace un tiempo, como muchos lo recuerdan y detallaron a este medio, cambió abruptamente hasta volverse hostil y amenazante.
Las investigaciones realizadas en esta entidad y los casos de corrupción denunciados abrieron una enorme brecha entre los fiscales.
Las persecuciones, llamadas telefónicas y golpizas casuales realizadas por matones son frecuentes, aunque pocos se atreven a denunciar. Si lo hacen puede ser peor para ellos, pues más de uno fue perseguido por todo el país por sicarios contratados por sus propios colegas.