Los idiomas y rasgos se confunden. Japonés, italiano, español, inglés... Ellas, con sus vestidos llamativos, taco- nes altos y rostros cargados de maquillaje; ellos, con sacos cruzados y zapatos lustrados. Cada pareja parece en su mundo, pero se miran de reojo mientras posan ante los fotógrafos. Cuando la música empieza a sonar, las diferencias se desvanecen. Como en trance, las duplas combinan distintos movimientos, dejándose llevar por la melodía, que alguna vez fue tan ajena pero que adoptaron como propia.
Amantes del tango de todo el mundo —oficialmente 207 parejas extranjeras, y 250 argentinas— participaron en el quinto campeonato mundial de Tango que llenó Buenos Aires del 16 al 26 de agosto, presentando duelos de baile en las categorías Salón y Escenario.
Locos por el tango
No sólo el premio económico (más de 2.000 dólares), sino el desafío de ganar en la Meca del tango, inspiró a muchos de los participantes que llegaron desde Ecuador, Panamá, Brasil, Bolivia, Chile, Estados Unidos, Venezuela hasta Alemania, Inglaterra, Francia, Serbia y Australia, entre otros países.
´Soy loco por el tango´, afirmó a la AFP Neville Waisbrod, un diseñador de muebles de 71 años que vive en la ciudad australiana de Wellington, tras ejercitarse bajo un sol primaveral con su pareja de tango Aleson Fiddler (de 34 años), una partera de 34 años que ejerce su profesión en Auckland.
Los italianos Mauro Zompa y Sara Masi, que el año pasado llegaron a las finales, volvieron: ´Hemos trabajado mucho y esperamos que ahora se nos dé un trofeo, pero el nivel de las parejas es altísimo´, declaró a AP Zompa, de 40 años. Junto a su compañera Sara, ambos de Florencia, conocieron Buenos Aires hace siete años y quedaron fascinados por la danza que perfeccionaron después en su país con maestros argentinos.
Bolivia estuvo presente en la justa con Ángela Gabriela Arce Parada y Víctor Hugo Angulo Vidaurre, instructores de la Escuela Boliviana de Milonga y Tango Argentino que funciona en ´Activ Danza Estudio´ de Achumani.
´El mundial atrae a los extranjeros porque para ellos esto es como un postrado. Es como recibirse de tanguero´, opinó Carolina Simón, directora del certamen que el 2006 hizo historia al galardonar por primera vez a una pareja no argentina: los colombianos Carlos Paredes y Diana Giraldo Rivera se llevaron entonces los lauros.
La fiebre asiática
Con 11 parejas, Japón fue el país no latino con más representantes. Hiroshi Yamao y su esposa Kyoko arrancaron ´bravos´ a la multitud que los observaba hacer rápidos ´ochos´ sobre la pista.
´Hay que salir, exagerar y ser un verdadero macho´, dijo a la AP Yamao, de 36 años, que a diferencia de sus competidores rehusó usar traje oscuro. En su lugar eligió un traje poco convencional color mostaza que combinó con una corbata amarilla. Su mujer lució un vestido color plata tan ajustado que hacía casi imposible caminar, mucho menos bailar. Pero durante cinco minutos giraron sobre la pista con tal gracia que el público respondió con vivas y calurosos aplausos.
´En Japón hemos estado escuchando tango desde los años 20´, contó Yamao, quien conoció a su esposa y pareja de baile en una clase de tango hace seis años. El 2005, luego de ganar el campeonato de Tokio, él renunció a su trabajo como vendedor de equipos de aire acondicionado y se casaron antes de llegar a Buenos Aires, donde han entrenado a tiempo completo para el mundial. ´Estaba realmente nerviosa allá afuera´, dijo Kyoko, de 33 años, al descender del escenario.
La calidad de su danza los llevó a la final de la categoría Escenario, en la que finalmente se coronaron con el tercer puesto.
La gloria argentina
El tango nació en los multicolores conventillos porteños de los barrios de inmigrantes y en la década de los años 20 se expandió hacia Europa. En Buenos Aires, los amantes de esta danza bailan la noche entera en las ´milongas´ y el cantor Carlos Gardel es una figura legendaria. Las nuevas versiones conjugan elementos de música electrónica, jazz y hasta salsa.
Todos los estilos sonaron y tras diez días de baile, fueron los anfitriones los ganadores: Fernando Gracia y Natalia Tonelli Attori se impusieron en tango Escenario e Inés Muzzopappa y Dante Sánchez, en tango Salón. ´Este trofeo está dedicado a los viejos bailarines, todos aquellos que vivieron en las décadas de 1940 y 1950”, agradeció Sánchez al recibir la copa.