Un micrófono, la rima y la improvisación son sus únicas armas. Los jóvenes artistas sacan desde sus corazones la lírica necesaria para destrozar a sus rivales. Así se libró la guerra de la palabra en La Paz.
Texto: Jorge Quispe • Fotos: Red Bull
El gallo Yogui 13 clava la mirada en su oponente y en una fracción de segundos lanza su ataque con energía. “Aunque esto vaya lento, te voy a demostrar quién tiene más talento…”. Bad Way no se da por aludido, observa a su retador y saca la espuela. “Yo tengo el don y te voy a mandar al rincón…”. Se trata de la Batalla de los Gallos del hip hop nacional en el museo Tambo Quirquincho.
Los ocho mejores rimadores de Bolivia dentro del estilo musical nacido en Estados Unidos saltan a la arena divididos en cuatro parejas. Están dispuestos a destrozar con poesía y lírica a sus rivales en 60 segundos. Es la guerra de los MC, siglas del inglés “master of ceremony”, una versión musical del maestro de ceremonia, que con micrófono en mano y al compás del rap hace fluir su sentimiento urbano y callejero.
“Yah, yah, yah. Éste es Bad Wey y de improviso te aviso. Vengo desde Oruro con los brazos duros. No hay nadie que me pare, porque tengo tremendo free style (estilo libre) aprendido en la calle. Hay muchos aquí que son mentirosos, pero saben muy bien que yo soy el poderoso…”, improvisa el orureño Johnny Campuzano García, de 18 años, el más joven de la final de la Batalla de Gallos 2007. Toma el micrófono Yogui 13 y ataca: “Hoy es el gran evento de Red Bull y los MC van a quedar todos en un baúl. Muchos dicen que saben rapear pero no podrán pues saben que a Yogui 13 no lo detendrán”.
Las cerca de 400 personas desafían al frío y los cinco grados centígrados. Con sus gritos hacen tronar al Quirquincho para saludar a Yogui 13 o Alejandro Larrazábal Vega, de 23 años.
Todos quieren estar allí. Fuera del museo, medio centenar de jóvenes luchan por ingresar al primer evento nacional organizado por Red Bull, y la Policía debe recurrir a una bomba de gas lacrimógeno para dispersarlos.
“Era tiempo de que Bolivia tenga una experiencia como ésta”, dice MC Germán, de Cochabamba.
Las espuelas de MC Franz, MC Ment-T Líkida y MC Daba hieren a sus rivales y avanzan a la semifinal con el un, dos, un, dos, tres...
Mientras la música aún contagia, Ivar de la Fuente Carreño, un niño de ocho años, conquista el escenario en la pausa. La gorra a un costado intimida hasta a los mayores; un polerón y buzo muy ancho de color azul muestran su estilo agresivo que fluye ni bien el pequeño toma el micrófono. “Empiezo de nuevo, de cero raperos sincero soy, lo que soy. Sin antifaces ni disfraces, empiezo de nuevo. Iré a la escuela y seré tu dolor de muela. Te devuelvo la pregunta, soy un MC, pero de los grandes. Soy niño pero a mí me aplaudes”.
Fluye la “sangre oral”
En el aire aún se escucha la lírica del ganador. Es la “sangre oral”, como describe el peruano MC Lírico 13, que llegó a La Paz como invitado y juez a la Batalla de los Gallos. Una fina lluvia empieza a caer y se inician las semifinales. Yogui 13 queda mano a mano con Franz. “Cada gallo con su gallina”, se escucha gritar desde el público y otro responde a pocos metros: “¡Esa, gallo!”, hazle pedazos…”.
MC Franz (Franz Galler Marcelli, de 22 años y de La Paz) levanta al público a su favor con una rima regional: “La sede no se mueve…”. Luego espeta con fuerza, “por qué me miras con tu cara de opa, será porque no comiste sopa…”. La trampa y el ataque a Yogui 13 surten efecto, el rapeador se desgañita, pero Franz pasa a la final. En la otra pelea, Daba apela a un discurso que combina aymara y español para hacer trizas a Ment-T Líkida. La final está lista.
De Tupac a la pelea decisiva
Una pista del rapeador estadounidense Tupac Shakur, que murió en 1996, abre la batalla definitiva en una noche en que las gotas de la lluvia se hacen cada vez más gordas. Sin embargo, los fieles de la rima no se mueven.
Daba invoca a los “achachilas” o dioses andinos, en su rima, se gana un punto y remata al doblar la voz para ridiculizar a su rival.
Es el turno de Franz. Toma y lanza el contraataque con un “Viva Bolivia”, el mensaje de integración es respondido con aplausos. La rima, la versatilidad, la vocalización y la eterna referencia a Jesús hacen de él, el favorito.
Los gallos saltan otra vez al ruedo, pero el traje de campeón está listo. Franz gana para ir a la Batalla Latinoamericana del 27 de octubre en Caracas, donde buscará vencer al español y campeón Rayden. Franz tiene parte de su familia trabajando en España y el triunfo para él resulta especial. Las melodías de Ice Cube emergen de los parlantes y MC Franz cierra. “Me voy a Venezuela y un saludo para tu papá y tu abuela”.
EVOLUCION
Para el investigador independiente de la carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés, Óscar Alarcón, “el hip hop en Bolivia se dio a conocer como una cultura a partir de los movimientos sociales del 2003”. De hecho, amplía, “en la ciudad de El Alto existe una fuerte expresión que crece cada día”. Fue ahí donde se hizo la selección local antes de la Batalla de los Gallos. En esa urbe hay, además, grupos que componen sus rimas en aymara y pretenden ser una alternativa a la influencia mexicana y estadounidense.