Saludable, ecológico, divertido y sin límites de edad. Pedaleando y sobre dos ruedas, tanto el turista como el lugareño pueden convertir un viaje por tierras germanas en un paseo de ensueño.
Texto y fotos: Janett Oporto Villegas
Mi sueño siempre fue conocer una ciudad manejando bicicleta y lo logré en Alemania. En gran parte de Europa, la bicicleta es el vehículo de transporte diario y preferido por muchos ciudadanos, sin pretender despreciar la efectividad del metro, los tranvías, los trenes y los modernos buses que con seguridad viajan a mayor velocidad y le permiten a uno llegar con puntualidad a su destino.
No obstante, la bicicleta es el amigo y compañero de los pobladores de estos países. Además de ser el principal medio de transporte, ayuda a estar siempre en forma y saludable, sin importar la edad.
Algunos niños, todavía en pañales, pasean con sus padres y las personas de edad avanzada, radiantes, pedalean por las inmensas plazas y vías que conectan los barrios, las ciudades y hasta los países del Viejo Mundo.
Sólo en la ciudad de Bonn —ex capital de Alemania occidental y cuyo territorio atraviesa el río Rhin— es habitual observar en las ciclovías a jóvenes y señores de traje y corbata con una mochila en la espalda, dirigiéndose a su fuente laboral en dos ruedas. O a una madre de familia, con un espacio en la bicicleta que lleva a su bebé. El fin de semana, la familia entera pasea en los grandes parques que ofrece la ciudad. El niño, de tres o cuatro años, encabeza la caravana en un vehículo adecuado a su tamaño. Finalmente, gente de entre 70 y 80 años disfruta como adolescente.
Cuestión de leyes
Es tan importante el uso de la bicicleta en Alemania, que el gobierno federal, en el año 2002, aprobó un Plan Nacional para promover la utilización de este medio de transporte. El documento denominado ´Pedalea a favor de la bicicleta´ promovió la creación de ambientes y espacios óptimos para los usuarios de las dos ruedas.
En esta norma se responsabiliza a los gobiernos locales y regionales en la promoción del uso de la bicicleta, tomando en cuenta el ejemplo de sus países vecinos. Por ejemplo, en Holanda, el porcentaje de circulación en bicicleta es de 27 por ciento. ´Por esta razón, en Alemania deberíamos aspirar a incrementar de manera notable la circulación de bicicletas en los próximos diez años. La bicicleta deberá convertirse hasta el año 2012 en un componente lógico de una política de transporte sostenible e integrada y ser tenida en cuenta de forma apropiada en todos los conceptos de desarrollo del transporte urbanismo y ordenación del territorio´, dice el documento del gobierno federal.
En los metros y trenes existen lugares especialmente destinados a transportar estos vehículos. El estudiante Jhonn Werner, comenta que la mayoría de las personas se trasladan desde su vivienda hasta la parada de un bus o del metro en bicicleta y la dejan ahí para cuando les toque volver al final del día para descansar o la llevan en el metro para continuar viaje.
Por eso resulta también muy común el observar en distintos lugares las paradas de bicicletas o, en su defecto, el tener el vehículo a pedal parqueado en algún poste. Una cadena y un buen candado son suficientes; son pocas las posibilidades de que haya un robo.
En la ciudad de Colonia y otras de Alemania, la empresa que administra las ferrovías tiene distribuidas en la urbe bicicletas que se activan con una simple llamada telefónica y también las puede dejar en cualquier lugar.
Una historia en dos ruedas
Según Charlot D. Held, la guía del museo de La Historia de Alemania, construido en el año 1994, la bicicleta forma parte fundamental de los acontecimientos acaecidos en ese país. En sus ambientes hay al menos tres tipos de bicicletas que se usaron durante y después de la Segunda Guerra Mundial.
En los años 50, detalla Held, prácticamente todo había sido destruido y en la etapa de reconstrucción de Alemania, las fuentes de trabajo quedaban alejadas. El transporte era muy difícil por la casi inexistencia de carreteras, motivo por el cual varias fábricas incluso cambiaron su industria. Por ejemplo, la de lavadoras introdujo en el mercado las bicicletas con motor para que el vehículo tenga más potencia. Hoy, esas bicicletas ya no se están a la venta.
En el año 1980, el partido Verde que promovía el respeto al medio ambiente y la disminución de los niveles de contaminación, introdujo a la bicicleta dentro de sus campañas, como el medio de transporte ideal para este fin.
Paseos de ensueño
Amsterdam, una ciudad que combina sus extensos canales con numerosos puentes, se muestra prácticamente construida sobre las aguas del océano. Es un territorio plano donde las bicicletas son un atractivo más para el turismo.
´Circular en bicicleta presenta una amplia gama de ventajas, posibilita la movilidad independientemente de la edad y los ingresos, lo más importante es que fomenta la salud, es barato, respeta el medio ambiente, no provoca ruidos y necesita poco espacio´, afirma Arno Rochol, un ciudadano alemán que los fines de semana, junto a su esposa, maneja cerca de una hora para viajar de Bonn a la turística población de Ünkel. ´Este es un pueblo tradicional de Alemania que mantiene su infraestructura y es cálida para los que quieren conocer este país´.
Jörn Fischer, funcionario del Centro de Formación de la Deutsche Welle, explica que las angostas calles y las casas de cuyos balcones cuelgan las flores, son el principal atractivo de esta ciudad que parece sacada de un cuento de hadas. En una residencia se lee: ´Aquí vivió Konrad Adenauer´, el nombre del Canciller alemán y hombre de Estado que bautiza, además, a la fundación que apoya al desarrollo de países del Tercer Mundo.
Según Leonardo Martínez, chileno y profesor invitado para dar un curso sobre radiodifusión en la Deutsche Welle, uno de los canales de televisión más emblemáticos del país germano; el uso de la bicicleta contribuye a mejorar la imagen de Alemania como destino turístico y es una oferta atractiva —con muy poco impacto ecológico—, en especial en las regiones planas que están al oeste.
Así que para el turista que desee recorrer los parajes europeos va el siguiente consejo: sólo necesita acomodarse en la silla, empezar a pedalear y dejarse llevar a través de un viaje de ensueño.