Según los medios de comunicación escrita, el MAS analiza la opción de llevar directamente a un referéndum los proyectos de Constitución del oficialismo y de la oposición. Esperemos que los constituyentes oficialistas dejen de lado esta absurda intención. La realización de esta maniobra constituiría el mayor engaño y fraude al país, por las siguientes razones:
1. Si el proceso constituyente tiene que ver con una opción entre el libro azul del MAS o el libro rojo de Podemos está demás la Asamblea Constituyente. En este contexto, hubiéramos ahorrado tiempo, gastos, energía y nervios al convocar a la Asamblea Constituyente si cada una de estas fuerzas políticas, en la soledad de su laboratorio constituyente, podría legítimamente redactar su proyecto de Constitución para someterlo al veredicto del soberano mediante un Referéndum. El resultado sería asombroso: dos partidos políticos, MAS y Podemos, vendrían a reemplazar y desplazar a una Asamblea Constituyente.
2. En un proceso de reforma total a la Constitución los términos de comparación y cotejo que están en juego son por una parte la Constitución vigente, de cuya reforma trata precisamente el proceso constituyente, y por otra parte el proyecto de nueva Constitución que emerge de la Asamblea Constituyente y es sometido al veredicto del pueblo soberano mediante referéndum. Si el soberano aprueba el Proyecto de nueva Constitución esta norma fundamental entra en vigencia y reemplaza a la Constitución reformada; si por el contrario lo rechaza, se mantiene vigente la Constitución objeto de la reforma. La opción del voto de los ciudadanos no es entre el libro azul o el rojo sino entre la Constitución vigente y la nueva que se propone.
3. O en la mente de los constituyentes del MAS se plantea el Referéndum llamado dirimidor para optar entre el libro azul o el rojo y, una vez definido esto, en el Referéndum llamado de salida optar entre el proyecto de Constitución ganador y la Constitución vigente. En este escenario, ¿en qué quedan los 2/3 como garantía básica de una Constitución incluyente de todos y para todos los bolivianos? En nada, esfumada, licuada, defraudada.
Si vamos por este camino, anticipo públicamente mi voto en las dos consultas populares: en blanco. Ni por el libro azul ni por el libro rojo, al haberme privado fraudulentamente de una auténtica y legítima alternativa en la que esté en juego el libro rojo, amarillo y verde.
¿En lugar de generar estos escenarios de fraude y engaño al soberano no es mejor buscar consensos verdaderos y auténticos en procura de un texto constitucional que integre y armonice las dos visiones de país en una sola Bolivia? Como decían grandes pensadores políticos de antaño, la división de los pueblos y las familias sólo a ellos perjudica. En estos momentos la auténtica unidad e integración de los bolivianos en paz, tolerancia y democracia es el imperativo ético fundamental de la sociedad en su conjunto y, especialmente, de los líderes y de la Constituyente.
*Carlos Alarcón es abogado constitucionalista.
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