No me queda duda de que el canciller David Choquehuanca está leyendo mal en las arrugas de su abuelo. Muy ufano anunció la semana pasada que desde diciembre los estadounidenses necesitarán visa para visitar Bolivia. El presidente Evo Morales lo había anunciado antes en medio de su particular guerra de baja intensidad con la potencia del norte, espoleado por el “socialista del Siglo XXI”, Hugo Chávez Frías.
Morales y Choquehuanca sostienen que se trata de una “reciprocidad” que rescata la “dignidad nacional” dado que Estados Unidos exige visa a los bolivianos. Esa “dignidad” no asoma para pedirle también visa a los venezolanos. ¿O es que Morales ignora los severos requisitos que pide Caracas a los viajeros bolivianos? Si hasta hay que mostrar una carta de invitación notariada de alguien residente en Venezuela...
El actual régimen boliviano ignora deliberadamente que con su nueva medida a los que verdaderamente les asesta un golpe bajo es a los propios bolivianos que, con pasaporte estadounidense, conforman más del 90 por ciento de esos 150.000 turistas que anualmente llegan a Bolivia.
Son los miles de compatriotas nacionalizados en EEUU (que recuperan su condición de bolivianos con sólo volver a territorio nacional, como reza la Constitución Nacional) que en bandadas acuden de vacaciones a las fiestas patrias, a las celebraciones de Urkupiña, Ch\'utillos, el Gran Poder, el Carnaval de Oruro o peregrinan a Copacabana, visitan los Yungas, el Salar de Uyuni o recalan en las bellas capitales departamentales. Sin contar con los miles que vuelven al entierro de un familiar, a una fiesta particular.
Todos ahora deberán tramitar sus visas para regresar al país. Pagar 134 dólares por persona, mostrar certificados médicos, de buena conducta, y los más andar largas distancias en busca de un consulado. Ni qué decir de los costos para aquellos que viajan con toda su familia. Conozco por lo menos uno que le ha puesto una cruz al país. Es que es un golpe rudo al bolsillo y una tragedia para el turismo nacional, como afirma el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Guillermo Morales.
El viceministro de Régimen Interior, Rubén Gamarra, sostiene que el impacto será mínimo. Si este burócrata revisara las listas de los turistas estadounidenses que llegan al país anualmente encontrará que los apellidos anglos son lunares en esa lista de 150.000 visitantes. Así de simple.
Llamativo que Choquehuanca haya hecho el anuncio el mismo día en que proclamó el establecimiento de relaciones diplomáticas con Irán, nexo patrocinado abiertamente por Chávez. Por esto quizás no es una exageración lo afirmado por el senador Tito Hoz de Vila de que la exigencia de visa es una “puñalada” al turismo nacional a instancias del petrodictador venezolano. Y es que Chávez se solaza con cualquier majadería de sus aliados políticos que cree va a incomodar al Tío Sam.
Cómo estará el desaliento en esos turistas, especialmente de la bolivianidad en el estado de Virginia, que American Airlines promueve a futuro viajes ida y vuelta Miami-La Paz por 450 dólares, casi un 45 por ciento menos que sus tarifas regulares, según avisos publicados en The Miami Herald.
Un pequeño detalle para nuestro canciller, que dice no creer en los libros porque prefiere leer en las arrugas de su abuelo. Si leyera por lo menos los periódicos sabría que Chávez no le exige visa a los estadounidenses, que por lo demás
ya no van a Venezuela, sino sus compatriotas que tienen la doble nacionalidad. Choquehuanca se sorprenderá que diariamente entre los dos países hay por lo menos una docena de viajes de ida y vuelta.
*Hernán Maldonado escribe desde La Paz.
Cumbres
Cuando el presidente Morales terminó su primer discurso en la Asamblea General de NNUU en septiembre del 2006 con un “Planeta o Muerte” tuve la impresión que estábamos en buen camino.
Constitución azul o roja
Según los medios de comunicación escrita, el MAS analiza la opción de llevar directamente a un referéndum los proyectos de Constitución del oficialismo y de la oposición.
Época de contradicciones
Mientras las fiestas cívicas cruceñas han estado brillantes y, como siempre, la Feria Internacional (Expocruz) ha continuado en ascenso, desde estas tierras del trópico no dejan de observarse contradicciones que no dicen nada bueno sobre el futuro del país.
El crecimiento de América Latina
Probablemente la pregunta sustancial debería ser, ¿elegimos entre acelerar el proceso de cambio o acelerar el crecimiento económico?