Al conocerse la extradición del ex presidente Fujimori, los voceros gubernamentales, celebrando el hecho, han expresado que el ex presidente Sánchez de Lozada tiene todas las “garantías” para volver al país y enfrentar el proceso incoado en su contra y en el que están incluidos sólo una parte de los protagonistas de octubre 2003, habiendo el resto sido “amnistiado”.
Es desconcertante que se pueda afirmar sin rubor que en un país donde gobierna la turba violenta e institucionalizada, alguien, peor si es un adversario político derrotado, pueda tener siquiera una semblanza de garantía de algo. En un contexto donde se amenaza desde el Gobierno a las instancias judiciales, a los medios de comunicación, a los empresarios, a la Iglesia, a los opositores políticos, lo único garantizado es ser víctima de una de las diferentes variantes de linchamiento, jurídico, político, o físico, en las que se especializa el oficialismo.
¿A qué “garantías” se refiere el Ministro de Gobierno? ¿Las que brinda el Presidente, para quien el Poder Judicial es un “perjuicio” y hacia el cual dirige una campaña de acoso y de amedrentamiento, o a las que brindan turbas gubernamentales cercando las instalaciones del Tribunal Constitucional y echando dinamita adentro? ¿Quizás a las que tuvieron los citadinos de Cochabamba enfrentados con organización militar por los cocaleros financiados y organizados por el MAS? ¿Las de las decenas de muertos de la “justicia comunitaria”? ¿De las que gozaron los huelguistas de hambre en una iglesia correteados hasta dentro del templo por patotas digitadas desde el Ministerio de Gobierno? ¿O las garantías de los constituyentes perseguidos por las calles de Sucre? ¿Las de Cristian Urresti? ¿Las de los congresistas amenazados, las que prevalecieron en los casos Bakovic, Nogales, San Martino?
La realidad es que casi nadie en el país tiene garantizado sus más mínimos derechos o libertades. Lo único seguro para todos los ciudadanos bolivianos es la incertidumbre sobre el futuro y aludes de amenazas e improperios si se discrepa con la verdad oficial. Los únicos en Bolivia que gozan de “todas las garantías” son diplomáticos cubanos, delegados venezolanos, paraguayos acusados de crímenes o peruanos acusados de terrorismo. No extraña pues que el Gobierno boliviano haya decido establecer nexos con el Gobierno de Irán, acusado entre otros por Francia e Inglaterra de sistemáticas violaciones a los derechos humanos, de apoyar el terrorismo y cuyo Presidente ha afirmado, entre muchas otras cosas, que Israel debe ser borrado del mapa.
*Luis Eduardo Siles es diplomado del Instituto de Ciencias Políticas de Burdeos. Ex diputado nacional por el MNR.
La verdadera polémica nacional
A los bolivianos nos encanta perder el tiempo discutiendo o imposibles u obviedades. La sola posibilidad de que la Asamblea Constituyente tenga que cerrarse y convocarse a otra en dos años que se realizaría, por supuesto, en otro lugar que no sea Sucre
Querida libertad
Comencé el 2007 sugiriendo una especie de “Agenda 25” para que a lo largo del año se fueran desarrollando iniciativas de diversa índole en virtud de que este 10 de octubre conmemoraremos cuarto siglo de vida republicana en democracia.
Regiones, politiquería y llunquerío
Me saca de quicio la petulancia regionalista boliviana, una que se exhibe en generalizaciones ridículas. Esas de que las mujeres lindas están en la media luna o de que los hombres laboriosos son de la luna llena.
Hablemos la verdad
El tema de la capitalidad, cada vez más, se está alejando de la realidad porque fuera de Chuquisaca no se conoce la verdad debido, principalmente, a la poca cobertura de los medios de comunicación nacional y a las distorsiones del canal estatal