Ecuador elegirá este domingo una Constituyente a la que el presidente Rafael Correa ató su suerte en el poder, convirtiéndola en la principal carta para regular la economía y acabar con 10 años de crisis política que impidió a sus tres antecesores culminar el mandato.
Por cuarta vez en el último año, los electores irán a las urnas para designar, entre 3.229 candidatos, a los 130 asambleístas que redactarán la vigésima Carta Política de Ecuador, tras dos vueltas presidenciales y una consulta para aprobar la Constituyente.
Con nueve meses en el cargo y una alta popularidad, Correa dijo que pondrá su cargo a disposición de la Asamblea y le pedirá al mismo tiempo que disuelva el Congreso unicamaral, dominado por la oposición y al que acusa de “corrupto e incompetente”.
El Mandatario espera ser ratificado en el poder e impulsar reformas que den al Estado un rol protagónico en la economía y recorte los poderes del Legislativo para destituir presidentes, además de promover cambios que, según él, “democraticen” la propiedad y los medios de prensa.
Correa aspira a una Constitución que le permita al Estado regular la economía y garantizar la gratuidad de la educación y la salud, aduciendo “la catástrofe del modelo neoliberal” bajo el cual, a su juicio, se “quiso privatizar hasta el agua”. Quito, AFP
OTROS DETALLES
La oposición • La derecha ecuatoriana, que dominó desde el retorno a la democracia, llega dividida —por cuarta vez— a la elección de la Constituyente y sin opciones de restarle poder al presidente Rafael Correa.
Desde la OEA • Observadores de la OEA recomendaron ayer a los candidatos abstenerse de proclamar victoria antes de conocer los resultados oficiales, al señalar que el conteo a boca de urna genera “incertidumbre”.