Corrupción y tráfico de madera Antes, la Superintendencia Forestal era un ejemplo de eficiencia y honestidad, sin embargo, ahora está en la mira y al parecer existiría responsabilidad de su parte en la corrupción y el tráfico de madera en el norte de La Paz.
El saqueo de madera que se está produciendo en el norte de La Paz y en los Yungas no es cuestión de fantasmas. Últimos informes recogidos por este diario establecen que, entre los autores de este delito, se hallan comprometidos nada menos que funcionarios de la Superintendencia Forestal, designados entre el año pasado y el presente.
En fecha reciente se comentó, entre la alarma y la indignación, que cada día salían de aquella región prodigiosa, con dirección a esta capital, entre 10 y 15 camiones cargados de madera obtenida de manera ilícita, unas veces burlando los escasos controles que existen en los caminos y otras por la inoperancia o la complicidad de funcionarios corruptos.
Una constatación de estos delitos refiere que, cuando se evidenció la presencia de 15 camiones cargados de madera ilegal, un funcionario de dicha Superintendencia dejó pasar los vehículos a La Paz porque supuestamente "se durmió". Mayor irresponsabilidad y negligencia no puede haber. No pueden inventarse semejante argumento como si se rayase la estupidez.
Pero las hazañas de otros funcionarios no se quedan atrás. En gesto de honestidad, Juan Carlos Hurtado no quiso ser cómplice de lo que ocurría y optó por renunciar a la Superintendencia. A tiempo de hacerlo, denunció que había funcionarios de este organismo que "blanquean" madera sacada ilegalmente en Yungas y el norte paceño.
En su relato anota que, en fecha 20 de abril de 2006, cuando se encontraba como responsable de la UOBI (Unidad Operativa de Bosque Itinerante) en Guanay, se hizo una inspección a la comunidad de Sarihuara y se descubrieron cortes y el aprovechamiento de madera mara y quina, supuestamente autorizada por la UOBI de Palos Blancos, de la que en ese entonces era responsable David Arapeño. A este funcionario, la Superintendencia le habría pedido un informe de sobreposiciones y autorizaciones, pero nunca lo presentó.
Los blanqueos y sobreposiciones consisten en que algunos funcionarios de la Superintendencia Forestal otorgan permisos de explotación de madera con mapas de un mismo lugar, o sea que los repiten. De esta forma, se conceden permisos de forma fraudulenta para que se pueda comercializar madera.
El mismo Hurtado refiere que también dio cuenta a sus superiores de las sobreposiciones de derechos forestales de aproximadamente 50 casos y el blanqueo de madera. "Hay otras irregularidades más vividas en carne propia".
Estos y otros informes permiten establecer que están operando verdaderas mafias, violando las regulaciones que existen sobre la materia forestal. Por tanto, se impone disponer una amplia investigación en esas regiones, no sólo para sancionar a los depredadores y sus cómplices, sino incluso interviniendo la Superintendencia Forestal, porque al parecer es el sitio donde se acogen los principales encubridores y cómplices.
Antes, la Superintendencia Forestal era un ejemplo de eficiencia y honestidad, lo que se traducía en una fiscalización transparente, aparte de que se convirtió en un importante soporte del desarrollo forestal del país, sin embargo, ahora está en la mira y al parecer existiría responsabilidad de su parte debido a que su función radica en la regulación y la fiscalización.