Los economistas del mundo aseguran que China es la potencia en ascenso más obvia y otros estados asiáticos la acompañan. Ese poderío económico se refleja en el deporte.
Se espera que la economía china duplique a la de Alemania para el 2010 y dé alcance a Japón, hoy en día, la segunda más grande del mundo, para el 2020, según algunos analistas financieros.
El buen desempeño económico en la región asiática hace del deporte un negocio fructífero.
Para citar un ejemplo, en la gira de pretemporada que efectuó el club español Barcelona, los azulgranas recibieron millones de euros por jugar diversos encuentros. En cada partido de la gira, había una empresa promotora del acontecimiento, como lo fueron Audi en Pekín y MLJ en Yokohama. En cada uno de los entrenamientos, tanto en Japón como en China, participaban cerca de 4.000 espectadores, lo que demuestra el interés por el Barça, que jugó por primera vez en Hong Kong. Las entradas para los amistosos costaron entre los 18 y los 120 euros, aproximadamente, según el tipo de cambio.
Mission Hills Group, el mayor club de golf del mundo, fue uno de los promotores de este negocio. Foreign Affairs