Bolivia ha cometido el grave error de establecer relaciones diplomáticas con Irán. La más beneficiada, sin embargo, ha sido la antigua Persia ya que necesita el voto de Bolivia para evitar que la ONU condene su proyecto de armas nucleares.
Irán es un país cuestionado por la comunidad internacional por su plan de construir armas de destrucción masiva. El año pasado la ONU le impuso sanciones financieras y tecnológicas acusándolos de poseer dicha armas que, en principio, estarían apuntando a Israel, país al que culpan de capitalista y del que niegan hubo el holocausto judío.
La ONU condenó el programa nuclear iraní que está apoyado por Venezuela, Cuba, Libia y ahora Bolivia. Es una vergüenza que Evo siga siendo el títere de Chávez. La Nueva Izquierda Latinoamericana está impulsando la creación de un absurdo bloque antiimperialista que pretende desestabilizar la armonía de la comunidad de naciones. Ignoran, sin embargo, que es como desafiar a Goliat.
Evo y su colega Mahmud Ahmadinejad suscribieron una “Alianza de Estrategia Global” y Bolivia respaldó el desarrollo de energía nuclear “con fines pacíficos” en el marco de la no proliferación de armas nucleares.
Hay que ser muy ingenuo o ignorante para creer que el desarrollo de energía nuclear tiene fines pacíficos, aunque Irán dice que es para obtener energía.
Esto no es más que una provocación contra EEUU y las potencias occidentales, que a la larga lo más probable es que reconsideren la cooperación económica que dan a Bolivia. Nuestro país corre el riesgo de perder la cooperación de países de la Unión Europea y EEUU, principalmente las ventajas de la ATPDEA y la Cuenta del Milenio que da este país.
Evo y el presidente iraní suscribieron además, un acuerdo en que este último otorgará un crédito por US 1.100 millones —que para los iraníes son centavos— para hidrocarburos, agricultura y comercio que, aunque el Gobierno lo niegue, deberá ser aprobado por el Congreso, no como los cuestionados cheques venezolanos que Evo ha entregado a las FFAA, la Policía y a la municipalidades para obtener apoyos políticos.
Fue lamentable ver al Presidente iraní y a su comitiva llegar a Bolivia en un avión venezolano y con seguridad caribeña. El polémico Ahmadinejad, es fundamentalista y sigue la línea de Ayatola Jomeini. Si bien fue elegido, en su país se violan los derechos humanos; no existe la libertad de prensa ni de expresión; hay presos políticos; ejercen prácticas como mutilar, torturar apedrear, y lo que es peor, ejecutar por cuestiones absurdas como adulterio, cambio de religión u homosexualismo. Las mujeres iraníes son reprimidas y viven como esclavas. Es un régimen autoritario y cruel.
Lo grave es que ahora Bolivia planea establecer relaciones diplomáticas con Libia, cuyo lider, Gadafi es de los presidentes más peligrosos y cuestionados del planeta.
Establecer relaciones diplomáticas con Irán demuestra la poca visión de Evo y ha sentado un pésimo precedente. Jamás le darán el premio Nobel de La Paz, que tanto desea.
*Verónica Ormachea G. es periodista y escritora.
Pedro y Pica: maestros de libertad
En la pared de informaciones de Penubol, una resolución, firmada por el Poder Legislativo, decía: "Las elecciones democráticas, por voto universal y secreto, para el poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial se realizarán en 30 días.
La política del “affaire”
En un contexto intelectual distinto, Hanna Arendt toma prestada una frase que caracteriza las contradicciones del siglo XX, pero que muy bien podría acomodarse a la centuria que recién se inicia
Cremaciones
Dos cuadernillos muy bien presentados: Kaos y Afuera dan cuenta mensualmente de la actividad cultural en la ciudad de La Paz de la que poca gente tiene conocimiento de su enorme variedad, riqueza, movimiento, pero no se quedan ahí.
Cien años
Solamente el paso del tiempo nos permite juzgar con mayor rigor y frialdad cierto tipo de procesos, circunstancias y actores de la siempre turbulenta contemporánea; con mayor razón cuando éstos nos atañen directamente