La persona debe determinar si tiene realmente este mal o si lleva una carga por presión. Luego debe hacer ciertos ejercicios físicos.
Texto: Verónica Zapana Fotos: David Guzmán y MCT
La actividad diaria, las responsabilidades, el ajetreo y los muchos roles que la gente desempeña hoy, conducen a un alto nivel de estrés. Tal es el dinámico ritmo que incluso las mismas empresas buscan personas con “capacidad de trabajo bajo presión”. Y muchos se suben a ese acelerado tren.
Sin embargo, en el afán de buscar formas de mantenerse equilibrado y lo más relajado posible, se han desarrollado diferentes terapias alternativas para alejar las tensiones laborales y disfrutar del oficio.
El sicoterapeuta gestal Carlos Álvarez, quien llegó a Bolivia desde México para dar unos cursos de terapia contra el estrés laboral en distintas empresas, indica que lo primero que se debe hacer con una persona que se siente estresada es corroborar si realmente padece de ese mal, “pues podría tratarse solamente de una carga física”.
Pero, ¿cómo se puede determinar eso? “Normalmente, la gente tiende a esconder sus sentimientos. Por eso, la ira y el enojo están canalizados por el estrés, además el comportamiento y la forma de expresarse son determinantes para verificar el nivel de estrés”.
El estrés se relaciona con lo físico y emocional; sin embargo, la carga puede ser sólo física, es decir que, por tanta presión en el trabajo, el individuo \'carga al jefe\' o \'carga a algún subordinado\' de su empresa.
El cuerpo es sabio y cuando el paciente sufre de estrés, tiene síntomas que reflejan tensión. “El estrés se muestra —afirma el sicoterapeuta— cuando las personas suben los hombros al caminar, cuando cierran sus puños, cuando el maxilar superior e inferior se frotan y cuando aprietan los labios. También cuando la zona, a nivel pélvico, en la cadera, está contraída”.
Para verificar en qué lugar del cuerpo se encuentra almacenada la tensión hay que hacer ejercicios físicos como: caminar, abrir los brazos, voltearse, girar y sentarse, por varios minutos y reiteradas veces; al ubicar el lugar se procede a dar una variedad de movimientos, los cuales van acorde al nivel de estrés que tiene la persona.
La sesión comienza con una charla en la cual el paciente habla de su trabajo, su pareja, su familia, de lo que siente y de lo que le molesta. “A veces el estrés puede estar combinado o surgir de los miedos, las fobias y la falta de autoestima. Por eso, la terapia que se aplique debe ser necesariamente completa. Se debe tratar el estrés de forma individual y grupal”.
El especialista indica que para bajar el nivel de estrés hay que hacer ciertos ejercicios físicos y mentales, los cuales ayudan a tener un equilibrio físico, emocional, mental y luego espiritual. La práctica física se la hace en varias sesiones de 15 a 20 minutos.
Se comienza con los movimientos de brazos y piernas, éstos son los de descarga. Luego el paciente debe explotar con gritos, insultos y hasta con golpes contra esa figura ficticia (su jefe o subalterno), después hay un momento de relax, para que el paciente se centre en lo que pasa realmente. Cuando ha pasado a otra etapa, en la siguiente sesión, se conversará de su autoestima y de su pareja, “pero si tiene demasiada tensión, debe hacer tai chi, yoga o reiki”, dice el sicoterapeuta.
Recomendaciones
l Verificar. El paciente debe darse cuenta en qué nivel de estrés se encuentra o si solamente tiene una carga física.
l Identificar. El estrés está íntimamente relacionado a lo síquico y a lo físico. En cambio, la carga es sólo física y ella se presenta con dolores en la parte superior de la espalda.
l Ejercicio. Si la persona hace la terapia y no le resulta, quiere decir que necesita realizar un arte marcial o hacer una caminata en el parque, ésta debe ser progresiva, es decir lenta, rápida, más rápida y mucho más rápida, hasta que sostenga un paso. Si siente la necesidad de correr, hágalo, y si quiere correr y gritar, mejor.
Complemento
Estrés y miedo Con el estrés se relacionan las fobias y los miedos de las personas, y entre ellos también se podría mencionar los ataques de pánico o las tendencias a ser extremistas en cuanto a emociones y sentimientos. Por eso, el sicoterapeuta Carlos Álvarez ayuda a encontrar el otro yo de las personas, para que éstas se muestren tal y como realmente son.
Una vez que la persona hizo la terapia para el estrés y pasa a otro nivel del tratamiento, debe narrar lo que le sucede, explicar qué es lo que le paraliza en una determinada escena o en una relación, pues todos pueden vencer esos temores y actuar seguros de sí mismos.
“Hay gente que cree que es muy introvertida, cuando en realidad lo que está ocultando es miedo. Por eso, a través de los reflejos (narrar su historia) se le ayuda a salir de esos temores”, indica el especialista. Lo que se pretende con el tratamiento es llevar al paciente al fondo de lo que siente de manera dramática; de ser necesario se coloca música, para que enfrente su miedo y se dé cuenta de que está a salvo.
Los primeros ejercicios para bajar el estrés
l Descargar. Estos ejercicios deben ser hechos por el paciente sacudiendo los brazos y las piernas al compás de la marcha.
l Sacudir. Hay que sacudir los brazos, presionando y encogiendo hacia uno mismo y extender con fuerza las manos.
l Mover. Para descargar la tensión en la región lumbar se debe hacer ejercicios de movimientos de cadera.
l Gritar. Durante la terapia, la imagen del que le incomoda puede aparecer, ahí se le grita e insulta hasta decir basta.
l Golpear. Se utilizan cojines para poder golpearlos como si fuesen la persona que le fastidia. Ayudan a descargar la rabia.
l Botar. También se puede imaginar que esa molesta persona está al frente de uno, y con toda la ira lanzarle el cojín.
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