Este humo que rodea y ennegrece, que oculta las ciudades y enturbia rostros. Que convierte la prédica ecologista en un artificio. Y llenos de artificios estamos. Artificios alimentados por los medios de comunicación hasta el extremo de un engorde prefabricado a punto de estallar. Jean Baudrillard, ese gurú del postmodernismo, se hubiera quedado patidifuso ante este arrebato de grandilocuencia, de exageración, de hipérbole. Recuerdo que él escribió algo acerca de la estética en esta época que se caracteriza por la ausencia de nexos entre lo bello, lo justo y lo bueno, citando a una actriz de dilatada y anónima trayectoria que sentenció: ´yo no soy bella, soy peor´. Y así estamos, definiendo las cosas sin piedad por la congruencia, aunque suena bonito o resulta útil para otros propósitos, menos para precisar con precisión acerca de lo que estamos hablando. Y qué manera de hablar sin desparpajo.
Unos, los oficialistas, andan predicando sin ruborizarse que Bolivia es la vanguardia de la revolución mundial para solaz de ensayistas y turistas progresistas; mientras que los opositores, apoyados en encuestas y sin lentes oscuros, aseguran que el Gobierno es minoría en siete departamentos y que el Presidente de la República ya no es para tanto en las regiones, a ver. Estos despropósitos discursivos no tienen piedad con el sentido común que, para decir algo trillado, es el menos común de los sentidos.
Y no sólo las palabras, sino los hechos. Resulta que el MAS recorrió el camino más largo para llegar al punto de partida en la Asamblea Constituyente: concertación. El pequeño detalle es que en el camino casi muere este foro y si sobrevive será con el riesgo de soportar la desconfianza, sino ilegitimidad, de la sociedad; y seguramente, la bancada oficialista insistirá en esa broma de escoger entre Estado plurinacional y Estado multinacional cual si fueran propuestas distintas. Y resulta que Podemos insiste durante un año en la concertación y cuando se establece un escenario y unas reglas para arribar a un posible acuerdo rompe lanzas con el partido de gobierno y dice que las cosas se deben definir en plenaria y no en comisiones especiales. Sólo falta que invoquen la consulta a las bases y que su decisión será hasta las últimas consecuencias.
Si así andan los partidos, algunos actores sociales no se quedan atrás en eso de propiciar el exceso con resultados del tamaño de una nuez. Aunque es una nuez que atora nuestra garganta. Así estamos, gastando energía en movilizar miles de miles de gentes para que la sede no se mueva o para que se mueva nomás, cuando saben que detrás de esas consignas están en juego cálculos políticos más bien elementales, como quién es el sucesor o el acompañante de Evo Morales, o quién se pone a la cabeza de la oposición para hacerle frente algún rato. Pero la parafernalia se impuso y el simulacro se impone, así que se vendrán más puestas en escena para mostrar estas paradojas que caracterizan nuestra discursividad política y que confunden las encuestas con la relación de fuerzas, las imágenes de la televisión y los hechos que acontecen, los discursos de los personajes públicos y sus intenciones, las demandas de la sociedad con las propuestas. Y así sucesivamente. En fin, habrá que volver a Sui Generis y entonar ´rasguña las piedras´ para ver si se encuentra algo de cordura detrás de tanto estruendo.
*Fernando Mayorga es sociólogo.
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