“...para despertar preguntas y sospechas: la comisión parece más un cuento que un por ciento.” La aplicación de una comisión del 1% a todo dinero que ingresa al país ha desnudado una imperdonable debilidad de los ´catedráticos´ del Gobierno: la falta de didáctica.
Las explicaciones, si así se las pueden llamar, que han dado las diferentes autoridades del ramo, lejos de ser contundentes y coherentes han confundido más a la población en dos temas particulares: a quién afecta esa medida y por qué se la ha lanzado ahora.
Sobre a quién afecta, se ha dicho que no afecta a las remesas de los bolivianos en el exterior, pero luego se ha insinuado que eso sería el caso si los bancos intermediarios asumieran la comisión como un gasto propio. La pregunta obvia es: por qué no se ha gravado directamente a los bancos. Asimismo se ha dicho que esa comisión no afectará a las exportaciones, en el sentido que si un exportador ingresa sus divisas por el Banco Central no será castigado, caso contrario (o sea, si usara otro canal para ingresar las divisas) deberá pagar. Eso sabe un poco a control de divisas, un campo en el cual más de un funcionario del actual Gobierno tiene amplia y desafortunada experiencia.
Finalmente se ha asegurado que la medida no frenará aún más la inversión externa, porque siendo el pago de la comisión ´una tantum´ (sólo una vez) no repercutirá en las inversiones de largo plazo. Habrá que ver lo que piensan al respecto los inversionistas, empezando con la Jindal, empresa que deberá añadir otros 28 millones de dólares a su prometida inversión de millardos de dólares. Cabe preguntarse si pagarán esa comisión las remesas del presidente Hugo Chávez a Bolivia.
Aún más interesante es el por qué se ha tomado esa medida. He encontrado por lo menos tres cuentos en las declaraciones públicas. Lo primero que se dijo fue que la medida busca combatir la inflación. Pero si uno hace números, sobre los 1.000 millones de dólares que ingresan al país por la vía legal se trata de sustraer sólo 10 millones de dólares del consumo, al cual están generalmente destinadas esas remesas. Muy poco para el objetivo anunciado. Además, si la comisión del 1% no lograra combatir la inflación, ¿qué se hará? ¿Se elevará la comisión al 10%?
Se ha dicho también que el objetivo es controlar el ingreso al país de capitales ´golondrina´, o sea de corto plazo, ante la inminente alza de las tasas de interés pasivas de la banca boliviana. Aparte el hecho de que el humo ahuyenta las golondrinas en esta primavera, supongamos que 100 millones de dólares sean atraídos por una tasa de interés tres puntos netos mayor que en el exterior. En un año serían 3 millones de dólares ganados contra uno pagado por la comisión: seguiría siendo un buen negocio. Tal vez con una tasa menor el negocio no sería atractivo, pero en ese caso no se justificaría tampoco el cobro de la comisión. Finalmente, para confundir aún más las cosas, alguien justificó la medida diciendo que son millones de dólares que van a salud y educación. Falso. Como se ha encargado de ratificar el mismo Banco Central se trata de una comisión que queda en el Banco Central. ¿Para qué? ¿Le hace falta?
En suma, una clase magistral para despertar preguntas y sospechas: la comisión parece más un cuento que un por ciento.
*Francesco Zaratti es físico.
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