El servicio de aeronáutica informó que de las 37 pistas de aterrizaje que hay en el país sólo siete estaban operando durante los peores días de la humareda que ennegreció el cielo. Nada pudo decir, por supuesto, del estado en que estuvieron por esos mismos días las 435 pistas clandestinas que usa el narcotráfico.
Asimismo, el Banco Central de Bolivia anunció que, en vista del excesivo flujo de dólares que llegan al país, y que son la causa para que suba la inflación, ha decidido aplicar un impuesto a las remesas que envían los emigrados. Nada dijo, por supuesto, sobre los dólares que llegan a través del narcotráfico.
Sobre el tema de las pistas, lo que sí se sabe es que las clandestinas tienen un muy buen sistema de protección. No tendrán radares ni sistemas de control, pero cuentan con cuerpos de seguridad muy bien coordinados e incluso sindicalizados. Eso lo pudieron ver los policías hace tres semanas, cuando estaban a punto de detener a unos narcotraficantes que habían aterrizado su avioneta para recoger una carga en el departamento de Santa Cruz. Unos guarayos salieron de la selva y protegieron a la avioneta y a sus ocupantes para que pudieran huir. Cuando los operativos se hacen en el Chapare, los cocaleros llegan a disparar contra los policías, a fin de evitar que capturen a los narcotraficantes.
Esa es la diferencia entre Colombia y Bolivia. Allá, los narcotraficantes son protegidos por mercenarios que se hacen llamar guerrilleros y que custodian los territorios ´liberados´ para el narcotráfico. Aquí los protegen algunos pueblos originarios o los cocaleros organizados en sindicatos y en federaciones. Allá los guerrilleros quisieran tomar el gobierno de todo ese país. Aquí…
El tráfico de dólares, que fue otro dolor de cabeza de estos días, ha hecho que el Gobierno nacional tome una decisión muy difícil. Aplicó un impuesto a los salarios de ciudadanos bolivianos. Sería un acto político suicida si no fuera que los perjudicados están muy lejos como para protestar.
Lo que todavía no ha hecho el Banco Central es anunciar una política para reducir los dólares del narcotráfico, a pesar de que tienen mucho más efecto sobre la inflación que los dólares de las remesas. Si se pudiera aplicar impuestos a ese sector sería la salvación de todos los bonos creados por urgencias demagógicas en el país, porque es la actividad económica más grande de Bolivia. Y está viviendo su mayor auge.
Si los yungueños tienen que comprar naranjas del Beni y mandarinas del Perú, es porque toda la tierra la tienen destinada al cultivo de la coca. Sólo en los Yungas de La Paz hay ahora 19.000 hectáreas cubiertas con cocales.
El Gobierno ha dicho que se propone industrializar la coca. Difícil. Deberá quitarle el negocio a una de las transnacionales más poderosas del mundo, que se le adelantó en darle valor agregado a la hoja sagrada. Todas las transnacionales con las que lidió hasta ahora el Gobierno son poca cosa frente a este poder que controla países enteros y pedazos de otros, que está enfrentado al Estado mexicano por el control de territorios, que combate en Río de Janeiro, con bazookas, al ejército brasileño y que ha logrado controlar gran parte de lo que quedó de la ex madre patria socialista, la Rusia heroica.
*Humberto Vacaflor G. es periodista.
Lo principal y lo superfluo
Una de las causas por las que Bolivia no avanza, o lo hace más despacio que otras naciones, es por la permanente confusión de sus gobernantes, entre lo esencial y lo superfluo.
Pinochet y los suyos
Aunque desde España, dada nuestra propia historia, no estamos para dar lecciones a este respecto, no podemos sino felicitarnos de que los que han expoliado Chile bajo el régimen de Pinochet empiecen a rendir cuentas ante la justicia
La novela del 1 por ciento
La pregunta central, en la novela del 1 por ciento, es saber si los recursos que el tío Hugo está mandando también pagarán la tarifa.
Autonomías indígenas en NNUU y en la Constituyente
Sigamos analizando los alcances de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada de manera apabullante (91% a favor, sólo 2% en contra y 7% abstenciones).
El velo no es el velo
El velo islámico no es un simple velo que una niña de ocho años decide libremente ponerse en la cabeza porque le gusta o le es más cómodo tener los cabellos ocultos que expuestos.