Una de las causas por las que Bolivia no avanza, o lo hace más despacio que otras naciones, es por la permanente confusión de sus gobernantes, entre lo esencial y lo superfluo. La última superficialidad que tiene distraído al país es el debate sobre la capitalidad plena de Sucre. Tengo para mí que la mayoría de la gente intuye que el traslado de los poderes de La Paz a Sucre era inviable. Pero la costumbre de engañarse a sí mismo, tiene más fuerza que el sentido común. Y ahí están las grandes manifestaciones sobre la dichosa capitalidad que, probablemente terminen como una exhibición de fuegos artificiales.
Otro incidente que podría haberse evitado es el de empeorar las relaciones con los Estados Unidos cuando el canciller Choquehuanca fulminaba al embajador de aquel país Philip Goldberg como ´no interlocutor válido´, por haber bromeado sobre el imaginario traslado de la sede de Naciones Unidas a Disneylandia, tras la afirmación del presidente Morales, de que habría que cambiar de país la sede de la ONU, de Nueva York a otro lugar. Lo que quiso decir el canciller, hilando fino en terminología diplomática, fue declarar al citado diplomático ´persona no grata´ y que, por tanto, ya debería estar haciendo maletas para volverse a su país. Me pregunto si la idea del Sr. Presidente del traslado de la ONU había que tomarla en sentido literal o como una figura retórica para mostrar su enojo por las dificultades que afectaron a la delegación boliviana para llegar a la Asamblea General de Naciones Unidas. La queja la había formulado el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana. La embajada atribuyó el hecho a un error del piloto de la aeronave venezolana que conducía al mandatario boliviano y a sus acompañantes. Me pregunto también si la protesta infundada del ministro Quintana, por una parte y la mencionada expresión jocosa del embajador, por otra, merecían que el Canciller reaccionara con tanta virulencia como para poner al diplomático, prácticamente en la frontera. Lo superfluo enturbia lo principal.
Volviendo al eje argumental de este artículo sigo preguntándome: ¿Las figuras retóricas del Presidente y la del embajador eran, temas principales en nuestras relaciones con los EEUU o más bien meras palabras sin la importancia que se les ha dado? ¿O fue una reacción intencionada del Canciller, con el fin de profundizar más el antinorteamericanismo que transpira el Gobierno? ¿No era mucho más importante mantener buenos contactos para seguir lucrando de la ayuda estadounidense?
Vaya un tercer caso: la falta de tacto diplomático en las relaciones con Brasil. El propio embajador de este país las ha definido como ´tensas´, pues, mientras Bolivia establece relaciones diplomáticas innecesarias con un país tan lejano y problemático como Irán, desbarata lo principal que es el trato amigable y productivo con nuestro vecino Brasil. Pero, Itmaratí se sintió ofendido por la inútil ocupación militar de las instalaciones de Petrobras y últimamente se crea un nuevo problema por la cancelación unilateral de la construcción de la carretera Potosí-Tarija, dispuesta por la presidenta de la controvertida Agencia Boliviana de Carreteras. ¿Dónde está lo principal y donde lo superfluo?
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
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