La pregunta central, en la novela del 1 por ciento, es saber si los recursos que el tío Hugo está mandando también pagarán la tarifa. El Banco Central de Bolivia(BCB) creó una gran confusión con la idea de cobrar el 1 por ciento a la entrada de recursos provenientes del exterior. Después de muchas explicaciones y complicaciones la medida aún genera más preguntas que respuestas. La tarifa del 1 por ciento al principio fue presentada como una acción destinada a combatir la inflación. Vea que evito llamarlo impuesto, por que el BCB no puede crear tributos. Éstos sólo se crean por Ley de la República. Sin embargo, la opinión pública percibió la medida como un impuesto, pero a rigor es el cobro por un servicio. Pero, ¿cómo esta tarifa puede ayudar a combatir el aumento de los precios?
Una de las causas de la inflación del 2007 es el exceso de liquidez en el sistema. En Bolivia están lloviendo dólares. Las exportaciones en el año que transcurre superarán los 4 mil millones de verdes. Las remesas que envían, de España y otras partes del mundo, los bolivianos que llegaron a la conclusión que la única salida a la crisis de empleo en el país es un aeropuerto, sobrepasan los 800 millones de dólares. También cifras inconfesables entran por el problema del narcotráfico.
En fin, esta enorme cantidad de divisas está invadiendo a la economía, y vía Bolsín se convierten en bolivianos. Una prueba de ello son los niveles récord de reservas internacionales que tiene el BCB, que a septiembre de este año llegaban a los 5 mil millones de verdes. Es un circulante, como dirían nuestros abuelos, que presiona nuestro aparato productivo y provoca el aumento de la inflación. Para retirar este dinero de circulación, el BCB está realizando operaciones de esterilización de la liquidez, conocidas también como operaciones de mercado abierto. Ahora la autoridad monetaria vende papeles directamente al público (títulos), para eso está ofreciendo tasas de interés más elevadas que las que prometen los bancos privados. Por ejemplo, se ofrece un 8,5 por ciento al año en moneda nacional. Cualquier persona que crea interesante esta tasa y le entrega al BCB 40 mil bolivianos, recibe su título y lo guarda. A través de este tipo de operaciones el ente emisor retira millones de bolivianos del mercado, retira liquidez de la economía y reduce la presión sobre los precios. Pero una tasa de interés tan buena no sólo atrae capitales locales, sino también dinero que proviene de afuera, lo que puede hacer fracasar la política antiinflacionaria. Supongamos que el BCB saca, con sus operaciones de mercado abierto, el equivalente, en bolivianos, a 20 millones dólares, pero simultáneamente el 8,5 por ciento que ofrece la autoridad monetaria atrae capitales externos por un monto igual a 20 millones de verdes. Entonces ambas acciones se neutralizan. La política de esterilización del BCB es inocua. Esta es la razón por la cual se coloca la tarifa-barrera de 1 por ciento, cuyo objetivo, en una primera lectura, es ahuyentar los capitales golondrina que vienen por el veranillo artificial creado por las tasa de interés elevadas del BCB. Pero un análisis más fino nos muestra que éstos no son los únicos recursos externos que ingresan al país.
Los exportadores, cuando venden un producto, generalmente pagan en un banco afuera y después deben traer ese dinero a Bolivia. Este tipo de transferencias están exentas del 1 por ciento, siempre que estos recursos pasen por las cuentas del BCB en el exterior. En este caso, el gremio exportador tiene miedo a la burocracia estatal a la hora de recoger el dinero en el país, y al control que puede darse sobre sus operaciones.
Otra transferencia muy importante son las remesas. Si Pancracio quiere mandarle, desde Madrid, unos 200 dolarachos a su mami en Cliza puede hacerlo directamente desde un Banco privado de España a otra entidad financiera también privada en Bolivia. En esta caso, según el BCB, no hay comisión, pero si los billetes pasan por el BCB, éste le muerde el 1 por ciento. El asunto se complica porque según la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN), el único medio para traer fondos del exterior es vía Banco Central, por lo que están obligados a cobrarles a Don Pancracio y a todos los exiliados económicos, la bendita tarifa. Ni modo, hay que caerles a los más pobres. La única alternativa para éstos es traer los morlacos en los quepis, cuando vienen de vacaciones.
Las donaciones internacionales también pasan por el BCB y deberán pagar la comisión. La pregunta central, en la novela del 1 por ciento, es saber si los recursos que el tío Hugo está mandando también pagarán la tarifa. O es que ese dinero es especial, revolucionario y solidario, y no contiene el gérmen de la inflación capitalista.
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