Más allá de la vicisitud derivada de mi maleta extraviada, y su tardía recuperación con nueve agujeros provocados por un misterioso punzón aplicado entre La Paz-Lima-Buenos Aires-Madrid (TACA-IBERIA), guardo buenos recuerdos de mi reciente viaje a España. Estando en Madrid, me llamó poderosamente la atención el slogan: “Ser español ya no es una excusa, es una responsabilidad”. La proclama no era del Gobierno ni de un célebre escritor, como Cervantes: era más bien una campaña publicitaria de la prestigiosa compañía deportiva Nike, aludiendo el éxito de los deportistas españoles en las grandes ligas. Tamaño desafío trajo a mi recuerdo al también español Xabier Azkargorta, quien en 1993 inició con una célebre frase el sueño boliviano de llevar a su selección mayor al Mundial de Fútbol. La frase en cuestión era: “no excusas”. ¿Coincidencia? No lo creo. Azkargorta y Nike, cada quien por su lado, coinciden en que ni soñar con el romántico recuerdo del ayer ni autoflagelarse con el lamento del pasado conducen al éxito. Para ellos lo que cuenta es “el aquí y ahora, la educación, el trabajo y el esfuerzo”.
Transitar por Madrid me permitió ver cuánto ha progresado España en los últimos 20 años, luego de apostar por la globalización y su integración a la Comunidad Económica Europea, la Unión Europea de hoy, a la que Bolivia puso condiciones unos meses atrás, antes de iniciar la negociación de un Acuerdo de Asociación que sólo puede reportar beneficios para los bolivianos.
Con seguridad, no fue fácil para España llegar al sitial en el que hoy se halla, como seguramente tampoco resulta fácil a los deportistas españoles trascender más allá de sus fronteras; solamente el compromiso responsable de gobernantes y gobernados para superarse ha podido lograr el cambio. Lo he podido comprobar personalmente, después de haber tenido el privilegio de compartir con los más connotados abogados, árbitros internacionales y académicos españoles, viendo que educarse y prepararse para los desafíos —sin excusarse en el pasado— es lo que realmente hace la diferencia…
De vuelta al país, con la evidencia del éxito apreciado, no me parece ya descabellada la sugerencia de un profesional español, de invitar al Príncipe de Asturias a una larga estadía en Bolivia para asesorar al Gobierno sobre cómo hacer las cosas para que un país subdesarrollado pase en poco tiempo a jugar con éxito en la globalización.
Entender qué significa “no más excusas” y “la responsabilidad de ser boliviano” nos ayudaría a forjar una sola y gran nación, como debiera: la boliviana. Por cierto, otro slogan de Nike dice que no es suficiente “hacer”, sino que hay que “hacerlo bien”. ¿Cómo garantizar el éxito? Actuando en el temor de Dios, recordando que un día no lejano daremos cuenta hasta de la última palabra pronunciada. ¡Escrito está y la excusa no valdrá!
*Gary A. Rodríguez A. es economista y gerente general del IBCE.
Democracia comunal, ¿qué es?
Por democracia comunal comprendemos que el poder o la decisión no están centrados en el individuo o en grupos de personas, o sea, el individuo o el grupo no tienen poder en sí mismos, como ocurre en el sistema de la democracia representativa
El interés general
Los acontecimientos políticos y sociales ocurridos en las últimas semanas han demostrado la gran dificultad para llegar a establecer lo que constituye el interés general.