Por primera vez, un indígena asume la presidencia del país EVO MORALES ES EL 65º PRESIDENTE DE BOLIVIA
EL DUETO • Álvaro García y Evo Morales saludan desde el balcón del Palacio minutos después de la ceremonia de transmisión de mando, el 22 de enero del 2006.
La ascensión de Evo Morales es quizás el hecho más significativo en democracia. Lo es por lo que representa: luego de 180 años de vida republicana, un indígena gobierna Bolivia por primera vez.
Cuando la oportunidad se presenta, el Presidente todavía relata la historia del niño que roía con los dientes la parte blanda de las cáscaras de naranja que los viajeros desechaban desde las flotas de la ruta La Paz-Oruro.
Es una manera de recordar, de recordarse a sí mismo, de dónde viene. No olvidar sus orígenes ni mucho menos ocultar su historia. Al contrario, convertirla en un testimonio de vida en una Bolivia marcada por el racismo y la discriminación. “Un país colonial”, como prefiere llamarla el Presidente en alusión al proyecto “descolonizador” con el que ha llegado bajo el brazo.
“Cómo se sentirá al verlo ese niño pobre del campo”, se pregunta el vicepresidente Álvaro García. “Seguro dirá —se responde él mismo— yo también puedo ser Presidente”.
Siguiendo los trazos que deja García, el mayor cambio al tener un Presidente indígena parece ser de actitud y mentalidad. Un cambio, desde ya, no inmediato y que —según cálculos del propio Vicepresidente— podría consolidarse en por lo menos una generación más. En otras palabras, es todavía largo el trecho por andar, aunque, al igual que muchos procesos que ha iniciado el país en su agitada historia reciente —autonomías, por ejemplo— se anota como irreversible.
El ascenso del presidente Morales, ciertamente, es un parteaguas en la historia del país. Un antes —que quizás comienza en la misma fundación de la República— y un después que tiene un senda ya señalada, la de la inclusión de actores antes olvidados, como campesinos y pueblos indígenas.
La pregunta a esta altura es: ¿Producto de qué es Evo Morales? ¿Por qué él y no Felipe Quispe, por ejemplo?
Muchos coinciden en que es producto de la democracia y de un pasado reciente que él mismo tantas veces ha criticado.
No coincide con ello del todo su amigo y compañero Álvaro García, principalmente si se considera que “esa democracia“ no ha resuelto el problema de igualdad, que es el principio básico de cualquier régimen democrático que se precie de serlo.
“Es, sin duda, producto de la democracia con todas sus virtudes y sus vicios”, retrucará por su lado el senador de la agrupación opositora Podemos Luis Vásquez. Ahora, “lo que el MAS no se da cuenta es que el mayor cambio de los últimos tiempos ya lo han hecho al ungir un Presidente indígena; cualquier cosa que hagan después de ello será siempre menos importante”.
Como fuere, al ascensión del presidente Morales ha causado varios sentimientos, algunos de ellos encontrados.
¿Por qué es tan resistido?
“Es natural que un cambio así cause fricciones, lo extraño sería que nadie dijera nada”, dice García Linera, para quien, sin embargo, estas fricciones no son comparables a las de otros procesos de cambio similares, como Sudáfrica, por ejemplo, que ha dejado un saldo de 30 mil personas muertas. Para otros actores, como los regionales, la resistencia al Gobierno deviene de una sobrecarga en el discurso oficial, lo que en lugar de igualar la relación entre colonizadores y colonizados, pondría a estos últimos por encima de los primeros.
Varias veces el Gobierno ha aclarado que esto no es cierto y la mejor prueba es el gabinete y el Vicepresidente, un intelectual blancoide de izquierda.
Como fuere, la historia ha echado sus cartas, poniendo a Evo Morales en la primera fila de los protagonistas de inicios de un nuevo siglo, una historia que se adivina más plural e inclusiva.
Los protagonistas
Álvaro García Linera. Actual Vicepresidente
Fue determinante en estos dos primeros años de gestión. Destrabó fuertes conflictos como la aprobación de la Ley de Convocatoria al Referéndum y la Asamblea; la pugna por el reglamento de debates del foro y la misma viabilidad de la Constituyente, tocada por el problema de la capitalidad.
Rubén Costas. Prefecto de Santa Cruz
Como líder regional se ha convertido en la cabeza más visible del movimiento autonómico, que agrupa a por lo menos cuatro departamentos. Esta condición también lo convierte en un opositor en los hechos al oficialismo de Evo Morales, con quien ya ha tenido varios roces y desencuentros.
Julio Terrazas. Cardenal
Como máximo representante de la Iglesia Católica en Bolivia, le correspondió sortear el conflicto con el Gobierno en los primeros meses de gestión, en particular en el área educativa. En sus mensajes llamó a la cordura a los actores en conflicto y advirtió sobre el riesgo que corre la democracia.
El migrante. Uno de miles que se va
Se calcula que el 2006, 52 mil bolivianos emigraron sólo a España. Se estimaba también que cada día 150 personas se van de Santa Cruz al país ibérico. La migración se convirtió en uno de los principales fenómenos socioeconómicos de la democracia y se ahondó en los últimos años.
Entrevista A: ÁLVARO GARCÍA LINERA
“Bolivia nunca más será la misma después de Evo”
Según el Vicepresidente, ha comenzado un proceso de “igualación”, por el cual el indio no será nunca más sometido.
¿Cómo interpreta la ascensión del primer Presidente indígena?
La ascensión de un Presidente indio al gobierno es la revolución política más importante no sólo de la democracia, sino de nuestra vida republicana... Es el momento de la verificación real de la igualdad, una igualdad que hasta ahora fue ficticia... Se ha desetnificado la política. Un indio que antes estaba pensado para servir, obedecer y trabajar como peón o cabo de policía, ahora puede pensar en ser gobernante...
¿Por qué si el principio que prima es la igualdad, el cambio es tan resistido?
Porque todos cargamos una serie de prejuicios coloniales donde la desigualdad es el principio constitutivo de la sociedad.
¿Y todos tienen estos prejuicios, incluido, por ejemplo, el Presidente?
Incluidas las clases subalternas. El colonialismo no sólo es de arriba hacia abajo, es también de abajo hacia arriba, no hay colonizador sin colonizado... No hay colonizador que se imponga sin la aceptación, la tolerancia o aquiescencia del colonizado. Son procesos de ida y vuelta.
¿Qué ha sucedido actualmente con esta esta relación?
El colonizado ha dejado de verse como tal. En ese momento se derrumba mentalmente el principio de la jerarquía, de la desigualdad. Esa es la revolución, simbólica, mental e ideológica más importante de nuestra vida republicana. Es algo que no fue resuelto en dictadura ni en la revolución de 1952. Hubo avances, pero no fueron suficientes. Unos eran bolivianos y otros ciudadanos. Con Morales se ha derrumbado el prejuicio de la desigualdad.
Pero sí se resuelve en enero del 2006...
Pase lo que pase, Bolivia no será la misma después de Evo Morales... En la Colonia se preguntaban si los indios tenían alma; en la República si eran ciudadanos; y a principios del siglo XX si tenían derecho al voto; ahora se preguntan si tienen derechos colectivos. Siempre se ponía en duda la igualdad. Lo que pasa en enero del 2006 es que, con la fuerza de los votos, se responden todas esas preguntas: los indios, como cualquiera, tienen alma; son ciudadanos; tienen derecho a voto; tienen derechos colectivos y son tan iguales como nosotros en el ámbito del Estado.
Pero, ¿realmente cree que el problema ya se ha resuelto?
No. Hay un momento de inicio, aún hay muchas cosas por hacer, desde elementos cotidianos como el idioma, de modo que si alguien llega a la vicepresidencia y tiene como idioma nativo el aymara, podamos comunicarnos en aymara y en castellano.
Y en lo institucional, ¿qué falta?
Convertir este avance en un hecho institucionalizado, reglamentado en el ámbito constitucional.
¿No hay peligro de poner en riesgo este avance si se sobrecarga el discurso? Algunos sostienen que la relación hoy se ha invertido: colonizados arriba y colonizadores abajo...
Eso es falso. Si bien es cierto que la descolonización genera tensiones, la relación no se ha invertido. Los que estaban abajo están comenzando a llegar arriba, pero los de arriba no se están yendo abajo. Lo que se ha producido es un proceso de igualación. En una mesa donde antes comían 10 personas, ahora tienen que comer 500. Eso genera tensiones.
¿Por qué Evo Morales y no Felipe Quispe?
Felipe representó el momento guerrero y Morales el momento articulador. Uno sin el otro no podía haber existido. Por eso este proceso de cambios es un proceso colectivo, entre ambos actores. Felipe terminó con el tejido de la colonización y Evo preparó el tejido de la articulación.
Su perfil • Álvaro García es matemático y sociólogo. Actual Vicepresidente de la República. Ideólogo e impulsor de los procesos de descolonización.
Los hechos
El Gobierno nacionaliza los hidrocarburos
A las 4 de la madrugada del lunes 1 de mayo del 2007, el presidente Evo Morales firmó el Decreto 28701, denominado Héroes del Chaco, con el cual inauguraba la tercera nacionalización de los hidrocarburos en la historia del país, aunque la primera en un régimen democrático. Si bien el impacto fue importante, muchos aseguraron que en realidad no se “nacionalizaba” nada.
La tensión fue el pan de cada día en la Asamblea
Como estaba previsto, desde que empezó sus labores en agosto del 2006, la Asamblea Constituyente ha sido el centro de conflictos desatados tanto dentro como fuera del foro. La lista es larga y va desde las fricciones causadas por la aprobación del reglamento de debates, las reglas del juego, hasta la pelea por la inclusión o no en el debate del tema del traslado de poderes.
El auge de la minería deriva en una matanza
El distrito minero de Huanuni fue el escenario del enfrentamiento el 5 de octubre del 2006 entre mineros asalariados y cooperativistas; un enfrentamiento por las vetas y el estaño en pleno auge, una pelea civil entre hermanos que dejó el saldo de 17 muertos y varios heridos. La tensión hasta hoy no se ha resuelto del todo y ya se han producido algunos amagues de conflicto.
EVALUACIÓN Dos agitados y complicados años de gestión
El 22 de enero del 2006, Evo Morales Ayma fue posesionado como el sexagésimo quinto Presidente de Bolivia.
Llegó al Palacio de Gobierno luego de obtener el 53,7 por ciento de preferencia electoral, lo que lo convirtió en el primer Presidente en democracia en ser electo por la vía directa y sin intervención de una coalición partidaria.
En casi dos años de gestión, las actividades y la agenda gubernamentales han sido algo agitadas.
En lo político, destaca la realización para la elección de asambleístas y la propia instalación de la Constituyente, sin olvidar el referéndum autonómico, donde el “no“ —respaldado por el Gobierno— gana en cinco departamentos.
En lo económico, la nacionalización de los hidrocarburos, las refinerías y la explotación del Mutún.
En lo social, la llamada revolución agraria, la puesta en marcha de un seguro universal de salud y la entrega del bono escolar Juancito Pinto.
Finalmente, en cuanto a las relaciones con otros países, las fricciones han sido, la mayoría, con Estados Unidos.