Hasta 1984, la televisión en el país se reducía a la red estatal y los canales universitarios. Ese año nació Paceña de Televisión, y tras ella una seguidilla de medios que ampliaron la oferta televisiva.
Invertir en 1984, quizás uno de los años de mayor inestabilidad económica y política en la historia reciente de país, era, por donde se viere, una empresa arriesgada. El gobierno de la UDP, presidido por Hernán Siles, prácticamente había sido herido de muerte y la hiperinflación había alcanzado niveles estratosféricos.
Quién lo diría, pero por encima de estos problemas y más allá de la adversidad, sí hubo alguien, más bien un grupo de empresarios, que en franco desafío a la crisis apostaron por hacer historia. Así, el 20 de octubre de 1984 emitía su señal por vez primera Paceña de Televisión, canal 9, inaugurando no sólo la era de la televisión privada, sino también un largo proceso —todavía inconcluso— de democratización de la información.
“Fue, sin duda, un momento importante de la época de la recuperación democrática”, dirá 23 años después Óscar Peña Franco, periodista de esta primera etapa de Paceña de Televisión.
El cambio fue sustancial y de él son testigos cada uno de los televidentes que hasta ese entonces tenían en la oferta televisiva sólo dos opciones: el canal estatal (el 7) o el canal universitario de su ciudad.
Peña Franco todavía prefiere utilizar la expresión “gubernamental” antes que “estatal” cuando se refiere al canal 7, ya que, después de todo, “las políticas siempre cambiaron de acuerdo al líder de turno”.
Este efecto —sigue Peña— se acrescentó con la llegada de la televisión privada, que con el pasar de los distintos gobiernos fue una especie de amplificador de los mensajes oficiales y de la gestión de turno. El contrapeso lo hacían, desde 1976, siete años después de la llegada de televisión al país, las universidades públicas, que laboriosa y a veces hasta artesanalmente instalaron sus propios canales en las ciudades donde tenían presencia.
El portal de la red Worldpress indica que entre 1976 y 1980 se conformó el sistema de Televisión Universitaria, integrado por ocho canales. Cada uno de ellos, aunque recibían subvenciones estatales a través de la Universidad, administraron sus recursos de manera independiente.
La misión de esta red de canales era clara y concreta: educar a la población, aunque gran parte de su contenido fuera político. Completaban la cartelera algunos “enlatados” o programas producidos en el exterior, como los reportajes de la cadena Transtel; dibujos animados japoneses y estadounidenses; además de telenovelas mexicanas y brasileras.
La propuesta nacional se reducía a informativos, programas para niños y deportivos.
Eso sí, sea en el canal estatal o en el universitario, las emisiones diarias no comenzaban sino a partir de las 15.00.
Para 1979, Bolivia ya contaba con 9 canales, 8 de universidades estatales con cobertura regional y uno con cobertura nacional.
Ese año, el general David Padilla autorizó la concesión de licencias para canales privados de televisión, pero no fueron empleadas debido al periodo de inestabilidad política vigente hasta, por lo menos, 1982.
De hecho, Luis García Meza, que gobernó entre 1980 y 1981, restableció el monopolio de la televisión estatal y designó rectores militares en las universidades. Por tanto, los canales fueron totalmente controlados por el Ministerio del Interior.
Con el retorno a la democracia, en 1982, esta realidad fue cuestionada y comenzaron a resurgir ideas de democratizar la información. “No digo que no existieran medios democráticos. La radio y la prensa escrita fueron esenciales en el proceso; sin embargo, no había una televisión libre, independiente del Estado”, recuerda el periodista Ricardo Sanjinés, para quien “la aparición de los canales privados permitió la llegada de nuevas voces y pluralidad de posiciones políticas”.
El periodista lanza un dato: que en realidad los primeros canales privados, como tales, aparecieron intermitentemente en Santa Cruz. “Estrictamente hablando, esos primeros canales no fueron más que experimentos esporádicos y que con el tiempo desaparecieron”.
Sin duda , el primer intento serio de iniciar una empresa televisiva, independiente del Estado y que generara ingresos propios, fue Paceña de Televisión, que años después se convirtió en la red ATB, Asociación de Televisoras Bolivianas.
El hombre detrás del proyecto fue el empresario Raúl Garafulic, que conformó un equipo de periodistas, entre los que se encontraban Óscar Peña, Lorenzo Carri, Eduardo Lafaye y Jhonny Nogales, con quienes llevó adelante la empresa, aunque aún quedaba un problema por salvar: la norma vigente no permitía la existencia de emisoras privadas.
A Óscar Peña le correspondió contactarse con el entonces subsecretario de Información, Mario Rueda, para allanar el camino del proyecto empresarial.
Después de un periodo de negociación, que en realidad —aclara Peña— fueron charlas informativas, el 20 de octubre de 1984 salía al aire Paceña de Televisión, canal 9, inaugurando la era de la televisión privada.
Los protagonistas
Raúl Garáfulic Fundador de ATB Empresario mediático. En 1984 creó el primer canal privado de Bolivia, Paceña de Televisión. A principios de la década del 90, Paceña de Televisión se transformó en la Asociación de Televisoras Bolivianas, la red ATB, una de las más grandes del país. Murió en un accidente aéreo el 2003.
Alfonso Arévalo Periodista deportivo En 1977 salió al aire el que se convertiría en el programa deportivo más longevo de la televisión boliviana, Deporte Total. La producción y dirección corrió a cargo de “Toto“ Arévalo, periodista cochabambino. El programa se emitió por canal 7, Paceña de Televisión, canal 5, canal 11 y ATB.
Carlos Palenque, Músico y fundador de RTP Fundador de Radio y Televisión Popular (RTP), medios que más tarde Palenque utilizó como plataforma política de Conciencia de Patria (Condepa), del cual fue candidato presidencial en dos oportunidades y ocupó el tercer lugar en dos elecciones consecutivas. Murió el 8 de marzo de 1997.
Carlos Mesa, Historiador y periodista Una de las figuras más influyentes en la televisión. Creador del programa de entrevistas De Cerca. Introdujo el estilo opinativo durante los programas informativos. Cofundador de Periodistas Asociados de Televisión (PAT). Vicepresidente entre 2002 y 2003, y Presidente del 2003 al 2005.
HISTORIA
Cuatro hitos de la televisión boliviana
Cuatro hitos pueden identificarse en la todavía joven historia de la pantalla chica, que llegó al país en 1969. La primera es la inauguración e instalación del canal estatal, que en más de 35 años no ha logrado librarse del todo de la sombra de los gobiernos de turno, que lo han convertido, unos más que otros, en un canal gubernamental más que estatal.
En tiempos de dictadura, por ejemplo, el canal 7 se convirtió en el contrapunto ideológico de las radios mineras, generalmente contrarias al gobierno. A tal grado llegó la instrumentalización del medio, que en 1974 el régimen de Banzer otorgó televisores en las minas.
El segundo hito tiene que ver con la conformación del sistema de Televisión Universitaria entre 1976 y 1980. Los canales, ocho en total, eran administrados por las universidades públicas del país.
El tercer hito es la aparición de la televisión privada en octubre de 1984, que en los siguientes 20 años dio lugar a una seguidilla de canales, base para la explicación del cuarto hito: la conformación de redes televisivas, cubriendo gran parte del mapa nacional.
Entrevista A: ÓSCAR PEÑA FRANCO
“La aparición de otros medios alentó el debate“
Detalles y entresijos de la fundación de Paceña de Televisión, relatado por uno de sus periodistas fundadores.
Casi paralelamente al retorno de gobiernos democráticos, emitía sus primeras señales, en 1984, Paceña de Televisión, el primer canal privado del país. En él trabajaron desde su fundación periodistas como Óscar Peña Franco, que 23 años después relata esta experiencia que marcó un hito en la historia contemporánea del país.
¿Por qué lanzar Paceña de Televisión precisamente en 1984, un año poco atractivo para la inversión privada? En realidad, la aparición de la televisión privada en Bolivia fue una consecuencia del análisis y observación de los canales universitarios de algunas ciudades. Hubo, sin embargo, otras motivaciones: democratizar la información —hasta ese momento el canal 7 era el medio de comunicación por excelencia—; la posibilidad de administrar un buen negocio; y la posibilidad de utilizar el medio para acumular poder político.
¿Quiénes estaban detrás del proyecto? A mí me llamó Raúl Garáfulic y me dijo que quería conversar sobre un proyecto periodístico. Nos reunimos y me reveló que planteaba la creación de un canal privado, que ya tenía cierta infraestructura, y que quería que yo participara. Le respondí que la idea tenía validez, siempre y cuando apunte a la democratización de la información. Conformamos el equipo “Lalo“ Lafaye, Lorenzo Carri, Johnny Nogales y yo.
¿Con qué problemas tropezaron? Bueno, el lanzamiento era, de hecho, un acto ilegal, porque, por ley, el monopolio de la televisión le correspondía al Estado. En una reunión comenté sobre un posible nacimiento clandestino del canal. Me correspondió hablar con el subsecretario de información, Mario Rueda, y otras autoridades. Les informé del proyecto y hubo una implícita autorización.
¿A qué se refiere con democratizar la información, no era democrática antes? Habían medios democráticos importantes, pero no en la televisión. En este medio sólo existía el monopolio del Estado. La aparición de otros medios alentó el debate en televisión.
¿Cuál es la diferencia entre la televisión estatal y la privada? La primera es representada por el canal estatal, depende de los discursos del gobierno de turno, no es una televisión pública, sino del Presidente. La televisión privada, en cambio, es una empresa.
¿Por qué al canal 7 le cuesta competir con otros medios privados? Uno de los motivos es que los medios privados comenzaron a crecer, a ganar dinero, mientras que el canal estatal contaba con un presupuesto muy reducido. Otra causa es la desconfianza natural que tiene la población del canal estatal, que supone que la información no es fiable.
Su perfil • Óscar Peña Franco tiene 70 años. Nació en Vallegrande. Periodista y director nacional de ATB. Al volver la democracia dirigió el programa Procesos.
Los hechos
Gobierno clausura RTP por entrevista a Roberto Suárez En 1988, el gobierno de Víctor Paz Estenssoro decide clausurar Radio Televisión Popular (RTP). El motivo fue una entrevista que el director de estos medios, Carlos Palenque, sostuvo en vivo con el entonces “Rey de la Cocaína“, Roberto Suárez. En la conversación, Suárez acusó al Gobierno de ser gestor del narcotráfico. El canal fue reactivado al poco tiempo por la presión popular.
El poder del micrófono y el poder de la palabra A diferencia de las combativas radios mineras en tiempo de dictadura, el papel de las radios en democracia fue principalmente social antes que político, excepto en algunos momentos como octubre del 2003. La prensa escrita, en cambio, ha destacado por su continuo cuestionamiento al poder constituido a través, entre otros, de la denuncia de casos de corrupción y negociados.
La televisión mundial llega a Bolivia por cable También en la década del 90 se produce la aparición de los servicios de televisión por suscripción o cable, que permiten acceder a canales extranjeros y grandes cadenas televisivas del globo. La primera operadora que trabajó con decodificadores en la ciudad de La Paz fue Telecine. Actualmente cada región cuenta con varias opciones de servicio, cartelera y precios.