El sistema democrático de tres periodos Hernán Siles fue protagonista del primero; Víctor Paz y Goni están en los extremos, y Carlos Mesa dio inicio a la etapa actual.
17 de octubre deL 2003 • Sánchez de Lozada deja la residencia presidencial luego de firmar la carta de renuncia.
Cuarto de siglo Por: Mario Espinoza Osorio La historia es la relación de los hechos más relevantes acaecidos en el pasado. Pero al margen de esta historia hay otros hechos menores. Son anécdotas, algunas divertidas, otras trágicas y otras que incluso definieron el curso de esos hechos. Esa es la historia que les ofreceremos en 14 entregas, relatadas por el periodista Mario Espinoza, quien cubrió el Palacio de Gobierno por más de 20 años. Es un trabajo que sale de su propia experiencia e investigación.
El cuarto de siglo de nuestra democracia tiene claramente tres periodos. El primero, que comienza el 10 de octubre de 1982 con el juramento de Hernán Siles y que concluye el 6 de agosto de 1985. Esta etapa fue, sin duda, la más traumática para los bolivianos porque nos emborrachamos de libertad y terminamos en medio de un caos que destrozó la economía. Por ello, la renuncia de Hernán Siles a un año de su mandato y las elecciones adelantadas pusieron fin a esta etapa caracterizada por más libertad para los bolivianos, pero con menos pan en sus mesas.
La segunda fase comenzó con el 21060 el 29 de agosto de 1985 y duró hasta el 17 de octubre del 2003, con la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada. En esta larga etapa, el poder estuvo en manos de los partidos que, peyorativamente, comenzaron a recibir el calificativo de “tradicionales”. Estos partidos: el MNR, el MIR y ADN condujeron los destinos del país entre esas fechas.
Este segundo periodo de 18 años es el de la construcción de un sistema que los bolivianos habíamos olvidado; aunque en esa construcción los demócratas tuvieron que aprender a convivir, en algunos casos, con antiguos dictadores y en otros con los adversarios, incluso con los enemigos políticos. Pero de eso se trataba. De tolerarse, respetarse y por qué no: de aliarse y formar cogobierno en una suerte de pedagogía de la democracia donde todos aprendíamos. Y tratamos de aprender a elegir, a respetar los derechos humanos, a dejar a la prensa que haga su trabajo, a obedecer la ley y, en ese marco, los bolivianos pusimos los cimientos de este cuarto de siglo en democracia.
Lo malo es que pronto se aprendieron también algunas mañas. Y la gobernabilidad de ayer se convirtió en el “cuoteo”, y lo que ayer servía para el país se convirtió en un aparato para servirse del país. El Estado respondió con violencia, la violencia de las calles, en muchos casos organizada y bien financiada. Y en el afán de imponer la ley se cometieron atropellos, excesos y se violaron derechos humanos.
La tercera etapa comenzó aquel 17 de octubre del 2003 cuando Carlos Mesa asumió el mando de la nación por la vía de la sucesión constitucional. En esta tercera fase hubo la necesidad de cambiar especialmente un concepto: en vez de Estado de Sitio, poner al Estado en su sitio. Y la primera tarea de este periodo consistió en algo tan simple como que el Estado deje de matar a sus ciudadanos. Fue simple en el concepto, pero difícil en la práctica porque la democracia en los años precedentes nos había mostrado su peor rostro: más muertos que en la dictadura por la presencia de gatillos alegres. Lo bueno es que el presidente Rodríguez Veltzé siguió esa filosofía. Evo Morales, en tanto Presidente, tiene sin duda la vocación de respetar la vida, aunque a veces se le escape un tiro.
Curiosidades
La gerontocracia en el Palacio de Gobierno Es curioso, pero ninguno de los nueve presidentes de estos 25 años de democracia se encuentran entre los 10 presidentes más jóvenes de nuestra historia. (Sucre con 30 años es el más joven). Por el contrario, esos nueve mandatarios se encuentran encabezando la lista de los 10 más viejos, cuatro que asumieron el mando con mayor edad: Paz Estenssoro con 77 años, Goni con 72 (segunda presidencia), Banzer 71 y Hernán Siles con 69. La pregunta: En el caso de la presidencia: ¿Es mejor la serenidad de la experiencia o la audacia de la juventud?
El voto disperso; poco caudal para ganadores Tampoco en número de votos les va muy bien a los presidentes de esta etapa, porque ninguno de los triunfos de estos 25 años se encuentra entre los 10 triunfos más altos de la historia. (Montes con el 98,86% es el récord). Por el contrario, en estos 25 años están los triunfos más bajos de la historia: Banzer con el 22,26%; Goni con el 22,46% (elección del 2002); Goni nuevamente con el 25,64% (fue el 89, aunque no fue Presidente), Banzer nuevamente con el 32,55% (fue el 85 y tampoco fue Presidente) y Goni por tercera vez con 35,55% en 1993.
La pregunta: ¿Es mejor un partido grande y fuerte con el peligro de que haga lo que le dé la gana? O por el contrario: partidos con menor caudal electoral que se vean obligados a pactar con el peligro de un cuoteo.
Inestabilidad, seis años y seis presidentes Parece una contradicción, porque la democracia tiene implícito un concepto de estabilidad. Sin embargo, hay que recordar que entre el 6 de agosto del 2001 y el 22 de enero del 2006 tuvimos seis presidentes constitucionales en Bolivia, a un promedio de uno por año y a eso se llama inestabilidad. Banzer, Quiroga, Sánchez de Lozada, Mesa, Rodríguez y Morales, en ese orden, ocuparon el Palacio de Gobierno entre esas fechas.
En el cuarto de siglo hubo 17 elecciones La mayor expresión de la democracia es el voto. Y los bolivianos acudimos a las urnas en 17 oportunidades en estos 25 años. Ocho elecciones municipales, cinco comicios generales, dos referendos, una elección de prefectos y una para los 225 miembros de Asamblea Constituyente. El promedio es de una elección cada 17 meses. ¿Mucho? En este caso es mejor el exceso que el defecto.
¿Dónde están?
EVO MORALES En 1982 tenía 23 años. Trabajó en la zafra, fue heladero, trompetista, ladrillero y sufrió la tremenda sequía de 1983. Se fue al Chapare, cultivó coca y pronto se hizo dirigente. Desde esa posición les hizo la vida imposible a los gobiernos sucesivos. Fue diputado, candidato a la presidencia y el 2006 ganó las elecciones con mayoría absoluta, convirtiéndose en el primer Presidente indígena de Bolivia. Con todas las posibilidades en contra, “en un país racista”, con 500 años de subyugación y con muy poca formación académica, Evo Morales, Presidente Constitucional de la República, es el símbolo más importante de que la democracia funcionó a pesar del propio Evo.
LYDIA GUEILER TEJADA Fue Presidenta de la República en 1980. Es decir que su tiempo en el Palacio de Gobierno no está incluido en los 25 años. Sin embargo, no se podría entender este cuarto de siglo sin reconocer el esfuerzo heroico del pueblo boliviano en la lucha por la democracia desde la caída de Hugo Banzer en 1978 hasta que en octubre de 1982 volvimos al Estado de Derecho. Precisamente en esta etapa turbulenta, los gobiernos democráticos de Wálter Guevara Arze y Lydia Gueiler fueron fundamentales en el proceso de reconquista de nuestras libertades. Lydia Gueiler vive en Cochabamba. La única mujer que llegó a la presidencia es un ser humano de bien.
AGRADECIMIENTOS • Con la presente entrega, comenzamos la serie de artículos escritos por el periodista Mario Espinoza Osorio. La Razón destaca y agradece su aporte, pues nos ha permitido una mirada diferente de la historia.