La explosión de una bomba hirió ayer de gravedad al guardaespaldas de un político socialista en Bilbao, y agravó las tensiones causadas por la decisión de ETA de tomar otra vez las armas.
La detención de altos dirigentes del ala política de ETA el jueves fue considerada una declaración de guerra por los nacionalistas vascos, y el ataque podría haber sido una respuesta de ETA, aunque nadie se había atribuido la acción.
La bomba fue colocada debajo del auto de un hombre de 36 años que estaba protegiendo a un político del partido del presidente de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Dos transeúntes resultaron heridos levemente por el estallido.
El hospital Las Cruces, en Bilbao, dijo que el guardaespaldas había sufrido quemaduras en su rostro y otras lesiones.
La explosión fue el más grave de cuatro ataques presuntamente realizados por ETA desde el colapso oficial en junio de un proceso de paz posibilitado por un cese del fuego de la agrupación separatista, y el único que ha resultado en lesiones graves.
Muchos temían que fuese además un augurio de peores cosas por venir. “Lo único que ofrece ETA es dolor, sufrimiento, angustia y heridas”, dijo Miren Azkarate, vocera del gobierno regional vasco. “Y parece que van a seguir por esa vía”.
El conflicto ha matado a más de 800 personas desde finales de los años 60. Madrid, AP