En diciembre de 1977 cuatro mujeres, esposas de mineros y madres de numerosas familias, encabezaron una protesta silenciosa y pacífica que cambió el curso de la historia de Bolivia y terminó con la dictadura del régimen banzerista.
Este 10 de octubre, ellas salieron del anonimato y fueron condecoradas por el presidente Evo Morales Ayma por su compromiso con el país y la democracia.
“21 días de huelga de hambre no se soportan en vano”, dijo Nelly de Paniagua, quien junto a Angélica de Flores llegaron a La Paz en 1977 desde el centro minero Catavi (Potosí) en busca de sus esposos, que habían caído presos durante la dictadura. Fue en esta ciudad donde conocieron a Luzmila Rojas y Aurora de Lora, con quienes iniciaron el ayuno en el Arzobispado, el 28 de diciembre de ese año.
“Ingresamos en huelga de hambre porque nuestros esposos fueron apresados a causa de la dictadura y por mejores condiciones de vida porque ya no sabíamos qué darles de comer a nuestros hijos”, narró Angélica de Flores. Este medio recogió tres de las historias.
Tres de las cuatro mujeres que enfrentaron a la dictadura
“Duramos 21 días en la huelga de hambre” Angélica de Flores relató que “los días de la dictadura fueron tristes, pero hemos seguido adelante. A medida que iba pasando el tiempo se volvió un triunfo. Duramos 21 días en la huelga de hambre y con ella hemos abierto el camino para la democracia, y hemos dicho que nunca más volveríamos a la dictadura, porque aguantamos siete años para que tanta gente muera”.
“Nos solidarizamos con nuestros esposos desaparecidos” “Inicié la huelga de hambre porque mi esposo estaba desaparecido y no tenía qué darles de comer a mis hijos. Esa época los militares entraban a las casas y nos golpeaban si nos oponíamos al Gobierno. En la vida he sufrido mucha pobreza, no pude hacer estudiar a mis nueve hijos porque mi esposo (que fue liberado) nos abandonó (luego de que salió de la mina)”, recordó Nelly de Paniagua.
“Teníamos que encontrar la forma de liberarnos de la dictadura” Luzmila Rojas narró que durante la dictadura “estábamos amordazados, tanto mentalmente como en la voz, no podíamos pensar con libertad y mucho menos divulgar nuestros ideales. Mi esposo estaba preso, al igual que muchos fuimos torturados, exiliados y fueron estas acciones las que nos llevaron a iniciar la huelga de hambre. Teníamos que encontrar la forma de liberarnos de la dictadura”.