Las pruebas para ser un pandillero llegan al asesinato Herirse los brazos, quemarse las manos con cigarro o cortarse el cuerpo con cuchillo son algunos de los desafíos que deben pasar quienes deseen estar en los “grupos de la calle”.
UNA PELEA ENTRE PANDILLAS • Un terreno baldío es el sitio elegido por dos grupos de jóvenes, quienes protagonizan una pelea. Ocurrió a principios de año en un barrio paceño.
Someterse al dolor y tatuarse el nombre del grupo, pelearse con un amigo hasta sacarse sangre, causarse heridas en distintas partes del cuerpo, asaltar y hasta matar a una persona sin motivo alguno, son las pruebas que los pandilleros ponen a sus postulantes o, como pasa en El Alto, a quienes obligan a unirse a ellos con amenazas e intimidaciones.
“...Primero les hacían pelear (amigos) con otros del grupo hasta hacerse heridas grandes para saber el valor y la fuerza que tenían. Y después ya viene lo fregado, porque te hacían asaltar o tenías que matar a las personas”, cuenta Peter, recluso de la cárcel de San Pedro desde hace un año y medio. Él recuerda cómo procedían los líderes de estos grupos.
Otros tres jóvenes de la ciudad de El Alto y tres policías patrulleros afirman que para formar parte de una pandilla, un joven debe pasar por una serie de pruebas fáciles y duras “hasta demostrar que tiene suficiente valor y no le teme a nada para hacer cualquier cosa en las calles”.
Antonio es un estudiante de un colegio de la Ceja de El Alto. Él contó que varias veces le hicieron pelear con otros jóvenes de una pandilla para que pertenezca al grupo. “Primero me hicieron pegar a un chango (joven) que trabajaba cerca de mi colegio, luego me golpearon ahí adentro (del grupo) y me cortaron el cabello. Después me obligaron a robar a la gente, pero yo nunca acepté integrarme”.
Jaime, otro joven alteño, relató que hay varias pandillas que rondan el lugar y, a veces, les obligan a ingresar a sus grupos. “Las más famosas son Los Tímidos, Los Buscados y la New Gen”, dijo.
“A mi amigo una noche le golpearon porque no pudo pasar una prueba (...). Tenía que cortarse sus brazos y tatuarse, pero él no quiso, se escapó y lo persiguieron hasta que, entre todos, lo golpearon y le dejaron su cara sangrando”, contó Jaime.
No hay quién se escape de formar parte de una pandilla. Uno de los policías que patrulla por la urbe alteña, relató que una vez a su hijo le obligaron a entrar a una pandilla. “Le amenazaron con hacerme algo a mí si no entraba en su grupo (...) Yo tomé cartas en el asunto...”, sostuvo.
Según el testimonio de los jóvenes, cada zona de la ciudad tiene su pandilla, su propia manera de “trabajar” y hasta compiten entre sí para ganar un territorio específico de la ciudad de La Paz.
Los efectivos policiales que patrullan por El Alto conocen los lugares que frecuentan las pandillas. “Por lo general están afuera de los colegios, se paran en el Faro Murillo, en la plaza Cívica y en realidad están en varias zonas. Desde los jueves hasta los domingos se los ve más a partir de las 18.00”, relató uno de ellos.
La Policía se pregunta, por qué los jóvenes deciden pertenecer a las pandillas y por qué cometen delitos tan graves como el asesinato. Peter, por ejemplo, está en la cárcel porque cometió un delito muy grave, tiene 22 años y, según su explicación, el motivo que le llevaba a cometer actos delictivos era “por fregar” y siempre lo hacía cuando estaba drogado. “Por lo menos yo lo hacía por hobby, por ejemplo, porque hay otros chicos que lo hacen por ser maleantes y lastimar a la gente. Además, eso te da fama, estar en un grupo de esos es respetable”.
Gustavo explicó que los pandilleros “hacen lo que hacen” porque quieren ser más que los otros. “Les gusta hacer cosas para que los demás les admiren, porque no tienen otra cosa que hacer y así pasan su tiempo”.
Un patrullero del 110 que trabaja cotidianamente por la Ceja de El Alto asevera que “lo que más nos alarma es que nos enfrentamos a jovencitos, no pasan de los 20 años, algunos no van al colegio o si van, se salen, se encuentran con otros chicos más y se van por las calles”.
Al preguntarle cuáles son las características de estos jóvenes, los policías explicaron que por lo general “tienen la pinta \'jailona\', porque se visten con pantalones anchos, chompas o poleras anchas y siempre andan por las calles generalmente desde los jueves hasta los domingos”.
Además, las drogas y el consumo excesivo de alcohol son una buena forma de “darse valor” para llevar adelante las fechorías, confiesa un entrevistado. Lo que no puede responder es, ¿cómo hacen para salir de eso?
“Por lo menos yo lo hacía por hobby, porque hay otros chicos que lo hacen por ser maleantes y lastimar a la gente”. Peter, recluso de San Pedro.
Algunos antecedentes de las pandillas.
A lo largo del año, se pudo constatar asesinatos y peleas protagonizadas por grupos de jóvenes delincuentes. Estos son algunos casos.
2 de octubre A las 5.00, dos pandillas del centro de la ciudad de La Paz protagonizaron una pelea campal en la avenida Camacho. Los jóvenes tenían entre 16 y 19 años, utilizaron cuchillos y puñales para defenderse. Efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) aprehendieron a dos de ellos, quienes tenían heridas en sus cuerpos.
25 de septiembre El joven Freddy Limachi (17) murió luego de ser acuchillado por miembros de la pandilla Los Vatos Locos, quienes aparecieron en una fiesta en el local El Escorpión de la zona Huayna Potosí de El Alto, donde se encontraba el grupo del fallecido. Dentro del lugar pelearon y minutos más tarde hubo una riña campal en la que Limachi murió.
15 de julio La madrugada del 15 de julio, una pandilla de jóvenes menores de edad asaltaron a Óscar Chuquimia Clavijo (23), le hicieron una herida punzocortante en el estómago y lo mataron sólo por robarle sus zapatos. El hecho se produjo en la zona de Sopocachi cuando el joven regresaba a su casa después de despachar a su enamorada.
24 de mayo Tres jóvenes de la pandilla los Jodis asesinaron a Galo Orlando Plata de 22 años de edad. Luis Enrique Núñez y un menor de 16 años contrataron un radiotaxi y cerca de la plaza España de la zona de Sopocachi, se bajaron del vehículo, lo interceptaron y lo acuchillaron. Los dos pandilleros como el radiotaxista están con detención preventiva.
Entrevista
“Te hacían asaltar o tenías que matar a las personas´ PETER, un joven que tiene 22 años de edad y está recluido en la cárcel de San Pedro de La Paz desde hace un año y medio.
Al relatar su historia no pierde la sonrisa del rostro. Sin embargo, sus pies y sus manos tiemblan y se mueven de un lado a otro sin parar. A simple vista, parece un joven sano, sin ningún trauma. Pedro tiene 22 años y está en la cárcel ya un año y medio por un delito muy grave que cometió dentro de una pandilla. En la cárcel dicen que mató a un joven.
¿A qué edad formaste parte de una pandilla? Cuando mi primo llegó de Estados Unidos yo tenía 10 años. Él comenzó a hablarme de las calles y de todo ese mundo. Ahí comencé a conocer lo que hacían, algunos eran chiquitos como yo, y otros ya de la edad de mi primo (17). Después ya empecé a salir con ellos y hacer esas cosas.
¿A qué pandilla pertenecías antes de estar en la cárcel? A ninguna. En realidad yo me movía por varios grupos, primero estaba en uno, después en otro y así iba de uno a otro porque me gustaba conocer gente, conocer a los chicos y todo lo que hacía cada pandilla, que es diferente.
¿A qué pruebas te sometieron para que entres a las diferentes pandillas? No me hicieron hacer nada por suerte (ríe). Pero a mis amigos, por ejemplo, les tatuaban en cualquier parte del cuerpo, les quemaban cigarros en los brazos o les cortaban con cuchillo cualquier parte de su cuerpo.
¿Y existen pruebas más fuertes que esas? Claro, yo conocía a un grupo que a los chicos que querían entrar a esa pandilla primero les hacían pelear con otros del grupo hasta hacerse heridas grandes para saber el valor y la fuerza que tenían. Y después ya viene lo fregado porque te hacían asaltar o tenías que matar a las personas.
¿Por qué crees que los jóvenes de tu edad pertenecen a las pandillas y cometen delitos? Yo creo que lo hacen por fregar, porque no tienen nada que hacer. Por lo menos yo lo hacía por hobby, por ejemplo, porque hay otros chicos que lo hacen por ser maleantes y lastimar a la gente. Además, eso te da fama, estar en un grupo de esos es respetable para los que no saben muy bien del asunto, entonces, por eso se meten a las pandillas, para ser famosos y conocidos.
¿Existen muchas pandillas en La Paz y El Alto? Sí, hay demasiadas, yo creo que en El Alto y La Paz deben haber unas 500 pandillas en todo lado. Cada zona tiene su pandilla, sus jefes, los que manejan a todo el grupo, hay también quienes se hacen manejar y cumplen todo lo que se les dice. Y también existen pandillas en la zona Sur, en las villas y en todo el centro.
El otro día hubo una pelea entre dos pandillas en la avenida Camacho, ¿te acuerdas de alguna pelea en la que tú hayas participado? Sí, he participado en muchas. Una vez nos avisaron que los del sur iban a subir para provocarnos, entonces nosotros bajamos hasta el “Quinto´ (avenida 6 de Agosto) y ahí les esperamos y nos peleamos muy duro. Nosotros les metimos puñales y ellos también. Ocho de mis amigos murieron en esa pelea.
¿En las pandillas también participan mujeres? Claro, hay muchas mujeres en las pandillas e incluso algunas son más avezadas que nosotros (ríe). En una pelea que hubo en la zona Sur, ellas empezaron todo, utilizaron cuchillos, puñales, mariposas y sin miedo peleaban con los hombres. Pero todos, varones y mujeres pelean o asaltan siempre y cuando estén drogados para que les dé mucho más valor porque sanos, imposible que actúen como lo hacen.
La entrevista con Peter terminó porque en ese instante lo vino a buscar uno de sus compañeros y le avisó que su madre estaba afuera y lo esperaba. Peter pidió disculpas, salió del lugar con mucha prisa y le dijo a la periodista: “Si fuera por ella, todos los días estaría aquí conmigo´.
Testimonios
“Obligaron a mi hijo a entrar a una pandilla” Oficial de Policía. “Una vez mi hijo me contó asustado que unos chicos jóvenes de una pandilla le amenazaron y le obligaron para que entre a su grupo. Le dijeron que sabían que su papá era un policía y que si no entraba a la pandilla, iban a hacer algo en contra de mí. Felizmente, mi hijo me contó todo y yo ya tomé cartas en el asunto. Fui un día donde estaban ellos y les dije que ya no molesten más al muchacho, que él no iba a entrar a su pandilla y que lo dejen paz, de lo contrario yo avisaría a mis superiores de la Policía´.
“A mi amigo le partieron su nariz para que entre” Joven de la ciudad de El Alto. “Como siempre están rondando el colegio, y una vez a mi amigo le partieron su nariz para que entre (a una pandilla). Era en la tarde y cuando salimos del colegio, estaban afuera y nos esperaban. Nosotros no les hicimos caso porque ya sabíamos que querían que entremos a su grupo. Nos fuimos por la otra calle, pero por el otro lado aparecieron y nos empezaron a empujar, yo escapé porque sabía que me iba a pasar algo. Al día siguiente mi amigo no fue a clases y después me enteré que le rompieron su nariz porque no quiso entrar al grupo”.